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La silueta monumental del monasterio de San Jerónimo es un referente en el paisaje cordobés; locales y foráneos se preguntan cuándo surgió semejante monumento y fantasean con pasear por sus rincones más escondidos.

Imagen: http://sevilla.abc.es/Media/201409/03/cordoba-monasterio-362--644x362.jpg

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Para encontrar su origen tenemos que remontarnos a finales del siglo XIV cuando determinados miembros de la Iglesia, cansados de los lujos y las corruptelas de las altas instancias eclesiásticas, buscan volver a los preceptos de un Cristianismo pobre, volcado en la oración y en el contacto directo con Dios. La forma más común era alejarse de las ciudades para vivir, aislados o en comunidad, en el campo y dedicar su vida a la contemplación.

A principios del siglo XV, fray Vasco, ermitaño de origen portugués, llegó a tierras cordobesas dispuesto a fundar un monasterio de la recién creada Orden de San Jerónimo. Tras hablar con las autoridades religiosas cordobesas para pedir permiso para la construcción de un cenobio, el prelado los puso en contacto con una noble cordobesa llamada Inés Martínez quien le ofreció el lugar para construir el edificio: una heredad al pie de la sierra, en un paraje cercano a la dehesa real de “Córdoba la Vieja” (donde antaño estuvo la opulenta ciudad palatina de Medina Azahara), a unos 5 kilómetros de la ciudad. La escritura de donación se otorgó en Córdoba el 10 de mayo de 1405. Consciente Doña Inés que, según las normas canónicas, no se podía fundar un monasterio sin una dote que sirviera para su mantenimiento, ella y su hijo, don Martín, otorgaron a la comunidad unas casas, sus huertas, olivares y viñas para que con su explotación pudieran mantenerse los monjes. El obispo de la ciudad, don Fernando González Deza, tampoco quiso dejar desabastecido el recién creado monasterio por lo que les otorgó “12 cahíces de pan” al año, lo que equivaldría a unos 8.800 kg. de pan al año o su equivalente económico en caso de venta.

Puerta de acceso al recinto monástico. Principios del siglo XX. Imagen: http://consultas.archivo.cordoba.es/consultas/jsp/view/view_diaporama_report.jsp?recordId=archive:ARCH_PIECE:3924

Puerta de acceso al recinto monástico. Principios del siglo XX.
Imagen: http://consultas.archivo.cordoba.es/consultas/jsp/view/view_diaporama_report.jsp?recordId=archive:ARCH_PIECE:3924

En estas circunstancias, fray Vasco se convirtió el primer prior del monasterio de San Jerónimo, levantado en unas tierras conocidas como de Valparaiso, a pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba. Aunque ya era de una edad muy avanzada, el fundador comenzó rápidamente la construcción de la iglesia y del claustro que, en un principio, serían sobrios y pobres según la costumbre  de su orden. La iglesia se inauguró en el año 1408 y el fundador fue enterrado, tras su muerte, en estas tierras sagradas.

Acceso a la Sala Capitular. Imagen: http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/foto.do?id_pi=870&id=a22ad970-55ed-409a-ad06-3f11b08085b4&tipo_id=2

Acceso a la Sala Capitular.
Imagen: http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/foto.do?id_pi=870&id=a22ad970-55ed-409a-ad06-3f11b08085b4&tipo_id=2

Con el paso de los siglos, consecuencia de la devoción de los cordobeses, se hicieron importantes donaciones al monasterio. De este modo, lo que en un principio fue un hogar humilde, fue creciendo y enriqueciéndose en bienes y en complejidad arquitectónica. De este modo, el monasterio de San Jerónimo fue uno de los beneficiados por varios miembros de la dinastía Trastámara como Juan II, Enrique IV o su hermana Isabel I. La reina católica fue, debido a su categoría, la única mujer a la que se le permitió entrar y rezar en la iglesia de un monasterio en el que, según sus normas, estaba prohibida la entrada de mujeres.

Así, al margen de la huerta monacal y de los campos de alrededor, se erigió una iglesia de mayor tamaño, el claustro, la sala capitular, el refectorio, los dormitorios de los monjes, la cocina etc… A finales del siglo XV, ya estaba construido, básicamente, todo lo que podemos ver en la actualidad. El monasterio funcionó como tal hasta que en el año 1835 fue desamortizado y los pocos monjes que quedaban en él reubicados en otras instalaciones de la orden.

Refectorio en los inicios del siglo XX. Imagen: http://consultas.archivo.cordoba.es/consultas/jsp/view/view_diaporama_report.jsp?recordId=archive:ARCH_PIECE:3304

Refectorio en los inicios del siglo XX.
Imagen: http://consultas.archivo.cordoba.es/consultas/jsp/view/view_diaporama_report.jsp?recordId=archive:ARCH_PIECE:3304

Junto a la iglesia, de una sola nave con el presbiterio de planta cuadrangular, sólo se conservan el coro (restaurado) y las cuatro capillas laterales. Era este lugar el centro espiritual del monasterio, donde se celebraban las misas y se cantaban las Horas y donde la familia de los fundadores eligieron como lugar de descanso eterno. Junto al templo, uno de los espacios mejor conservados, el claustro de planta cuadrada. Si la iglesia era el centro espiritual, el claustro fue el corazón del monasterio, un espacio reservado donde los monjes podían recogerse en oración y contemplación mientras se dirigían al templo o a la sala capitular, donde se leían y recordaban las normas que debían cumplir los miembros de la orden. Existieron igualmente numerosos espacios destinados a salvaguardar el ingente patrimonio documental de la orden: archivo conventual, biblioteca, scriptorium… Con la desamortización y el posterior abandono, muchos fueron los volúmenes que se perdieron o desparecieron, conservándose en la actualidad una mínima parte de lo que hubo originalmente.

Claustro del monasterio. Imagen: http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/foto.do?id_pi=870&id=a22ad970-55ed-409a-ad06-3f11b08085b4&tipo_id=2

Claustro del monasterio.
Imagen: http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/foto.do?id_pi=870&id=a22ad970-55ed-409a-ad06-3f11b08085b4&tipo_id=2

Como ya hemos comentado, en 1835 el monasterio fue exclaustrado por parte del Estado. Las autoridades públicas consideraron diversos usos para un inmueble cuyo abandono y deterioro iba en aumento. Así, fue vendido en primer lugar a la Marquesa de Guadalcázar y, posteriormente, al Marqués del Mérito. Fueron sus actuales propietarios los que llevaron a cabo una ingente labor de restauración del inmueble, que amenazaba ruina en muchas de sus dependencias. Desde noviembre de 1980 es Bien de Interés Cultural.

La iglesia durante la restauración. . Imagen: Monografía de D. Manuel Nieto Cumplido sobre el monasterio

La iglesia durante la restauración. .
Imagen: Monografía de D. Manuel Nieto Cumplido sobre el monasterio

Nos encontramos, pues, ante una obra arquitectónica de extraordinario valor histórico y artístico que no deja indiferente a quien se acerca a ella.

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