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En esta entrada nos centraremos en la figura del obispo Osio. La escultura dedicada a él se encuentra en la plaza de Capuchinas, muy cerca de la iglesia de San Miguel. Osio nace en Córdoba en el 256 D.C. A lo largo de su vida, desempeñó los cargos de obispo, de padre de la iglesia hispana y fue también consejero del emperador Constantino I el Grande. Es criado en el seno de una importante familia romana, aunque algunos historiadores le atribuyen un origen egipcio. Es elegido obispo de Córdoba en el año 294. Durante la persecución que Diocleciano y Maximiano llevan a cabo durante su gobierno en contra de los cristianos, él sufre tormentos y es desterrado.

Hosius_of_CordobaEra bien conocido por sus dotes para la política además de ser una persona prudente. Participó activamente en la religión durante la época de supremacía romana, lo que se tradujo en su asistencia a múltiples concilios, tales como el de Elvira, celebrado en Hispania. Su firma aparece en undécimo lugar en los documentos que se conservan de ese concilio. Su papel más importante según la historia lo desempeñará cuando asiste, junto al Emperador Constantino, al concilio de Milán celebrado en el 313. La mayoría de los expertos están de acuerdo al afirmar que Osio influye, de manera muy  ostensible, en la redacción del “Edicto de tolerancia religiosa” que el Emperador proclama tras la conclusión del concilio y que pone fin a la persecución y martirización de los cristianos.

Gran cantidad de historiadores están de acuerdo en afirmar que la relación entre el Obispo Osio y el Emperador Constantino era muy profunda, llegando incluso a ser Osio quien catequiza al Emperador y lo convence de que se bautice. Como curiosidad comentar que muy probablemente Constantino fue bautizado por un antiguo Arriano, Eusebio de Nicomedia. La cuestión es curiosa ya que el Arrianismo y el cristianismo eran dos doctrinas religiosas completamente opuestas. Su principal punto de discusión era la creencia o no de la divinidad de Cristo y si Dios padre, Hijo y espíritu santo podían ser una misma persona o no.

Osio tuvo como principal actividad en su vida la lucha contra el arrianismo, siempre considerado herejía por los cristianos. De hecho el arrianismo tuvo un periodo de florecimiento en Alejandría mientras Osio seguía en activo. El fue mandado allí por orden del Emperador para mediar entre las disputas de Arrio, el padre del arrianismo y San Atanasio, defensor del cristianismo y firme atacante contra el arrianismo. Como el obispo cordobés no fue capaz de conseguir un entendimiento entre ambos, convoca, mediante una orden de Constantino, el concilio de Nicea. Este tiene lugar en el año 325 y en él participan 318 obispos. En las actas de este concilio, Osio es el primer obispo que firma, tras las firmas del Papa y sus delegados. En este concilio, Osio redacta el símbolo de la fe o también conocido como “Credo Niceno”.

En el 343, es él quien también convoca el Concilio de Sárdica. A este concilio acuden 300 obispos griegos y 76 latinos. Este tiene como principal objetivo establecer la organización eclesiástica además de reforzar la condena ya establecida a la creencia arriana. Tras su finalización, marcha a Hispania y reúne en Córdoba a un concilio provincial con la función de aprobar las decisiones tomadas en Sárdica. En el 355 llega al poder el Emperador Constancio II. El creía firmemente en el arrianismo por lo que pone fin al poder que Osio había tenido durante la mayoría de su vida. Además Osio trata de ser obligado a condenar a San Atanasio, uno de los principales enemigos de la doctrina arriana. Osio responde a todo este proceso con una carta escrita en el año 356:

“Yo fui confesor de la fe cuando la persecución de tu abuelo Maximiano. Si tú la reiteras, estoy dispuesto a padecerlo todo antes que a derramar sangre inocente ni ser traidor a la verdad. Haces mal en escribir tales cosas y en amenazarme (…) Dios te confió el Imperio, a nosotros las cosas de la Iglesia (…) Ni a nosotros es licito tener potestad en la tierra, ni tú, Emperador, la tienes en lo sagrado…”

Este es el primer texto en el que se habla de manera clara de la separación entra la autoridad eclesiástica y la civil. El emperador obliga entonces a Osio a comparecer, ya a la edad de 100 años, delante de un concilio arriano el cual le presiona, le atormenta e incluso le azota. Ni siquiera tras sufrir lo antes descrito acepta firmar el documento condenando a San Atanasio. Finalmente Osio es desterrado a la región de Panoia que en la actualidad se encontraría ubicada parte en Hungría y parte en Austria. Allí muere en el año 357 a la edad de 101 años.

Sobre cuáles eran sus creencias al final de su vida existen algunas dudas. San IsidoroMonumento_a_Osio escribe que, poco antes de su muerte, aceptó para sí la creencia arriana, lo que reafirma en sus escritos Atanasio de Alejandría el Grande. Lo que sí es seguro es que nunca habría condenado a San Atanasio. Como curiosidad, comentar que es venerado como Santo Confesor tanto por la Iglesia Ortodoxa como por la Iglesia Católica y ambas iglesias celebran la fiesta del obispo Osio el día 27 de Agosto.

La escultura del obispo Osio en Córdoba, como ya hemos comentado al comienzo de esta entrada, se encuentra ubicada en la plaza de Capuchinas, al comienzo de la calle Alfonso XIII. La figura es inaugurada el 27 de abril de 1926. El acto cuenta con el nuncio, es decir, el embajador de la Santa Sede, además del obispo de Córdoba y el alcalde. Según las noticias de la época, la celebración contó con numeroso público además de considerarse un evento de gran importancia.

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