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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Colón ante los Reyes Católicos. Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba.

El 26 de noviembre de 1504, tras 30 años de reinado, fallecía en Medina del Campo (Valladolid) la gran reina de España. Tenía 53 años que, casi sin descanso, había vivido intensamente entregada a su reino y su gobierno. Se la identifica en las crónicas como esposa y madre preocupada por la moral y sus actos ante Dios y sus congéneres. La reina Isabel I de Castilla, conocida como Isabel la Católica estuvo muy relacionada con Córdoba por su residencia y acciones.

En todo el periodo medieval, desde que Toledo dejara de ser la capital del reino Visigodo allá por el 711, los cristianos no disponían de una ciudad estable que pudiera identificarse con la sede real. Es decir, que la capital del reino era simplemente allí donde los reyes establecían su residencia por tiempo indefinido. Y esto mismo pasó con Córdoba a lo largo de varios años en que los Reyes Católicos se acomodaron en el Alcázar de los Reyes Cristianos. Solían llegar en primavera y se marchaban en el otoño, pasando la mayor parte del año en nuestra ciudad; salvo viajes puntuales a Sevilla o a la conquista de plazas importantes como Málaga en 1487. Durante la campaña de Granada, en líneas generales las acciones bélicas estaban a cargo del rey Fernando, mientras que Isabel desde Córdoba se encargaba de la logística.  Instalar la Corte aquí, aportó importantes beneficios a nuestra ciudad. Por ejemplo, se incrementó el comercio de la seda con industriales italianos, que organizaron aquí nuevos gremios de hiladores o torcedores de seda. De igual modo, la lana tuvo la misma respuesta, creándose en Córdoba una creciente producción de paños con comercio nacional e internacional. La cañada real soriana atravesaba la ciudad, disponiendo de descansaderos a la entrada y a la salida; esto es, en el Marrubial y en el Campo de la Verdad. El aumento de comercio en Córdoba y el alojamiento de los reyes en la ciudad trajeron mejoras urbanísticas que se centraron en la ampliación y pavimentación de algunas calles; el soterramiento de viejos arroyos; la mejora del alcantarillado; y un nuevo y mejor abastecimiento de agua fresca a las principales zonas de la ciudad.

Capilla de Villaviciosa. Antigua Capilla Mayor de la Catedral de Córdoba

Capilla de Villaviciosa. Antigua Capilla Mayor de la Catedral de Córdoba

También la estancia de la reina Isabel en Córdoba trajo la primera gran reforma de la Mezquita-Catedral en 1489, a propuesta del obispo de la ciudad Íñigo Manríquez, la reina autorizó la reforma del espacio destinado al altar mayor, creando como resultado de la obra la actual Capilla de Villaviciosa.

En el Alcázar de los Reyes Cristianos también nació la infanta María, penúltima hija de los Reyes Católicos, un 29 de junio de 1482. Precisamente, unas semanas antes de tan feliz acontecimiento, la reina ordenó el desmontaje de la noria de la Albolafia porque el constante ruido de esta al girar no la dejaba descansar. Curiosamente, la noria nunca volvió a su puesto hasta que en 1965 se colocó en su lugar una réplica de la misma (que por cierto ha sido repuesta en dos ocasiones más, en 1977 y 1994). Por esta y otras muchas razones, la reina Isabel se hizo muy popular en Córdoba; tanto, que muchas mujeres acudían a la explanada junto al Alcázar con la intención de ver a la reina pasear por el adarve, o entrar o salir del recinto. Este hecho llamó la atención de Isabel, que se preguntó por qué estas mujeres no ayudaban a sus maridos en sus labores en lugar de estar holgazaneando frente al Alcázar. La respuesta de la reina fue castigarlas. La ley de las mujeres holgazanas prohibía que las esposas heredaran de sus maridos cualquier propiedad o dinero a la muerte de estos, ya que no se lo habían ganado con su trabajo. Curiosamente, esta ley sólo afectó a Córdoba capital, así que muchas parejas formalizaban su matrimonio en Alcolea para eludirla. Aunque sólo se aplicó taxativamente un par de siglos, la Ley de mujeres holgazanas no fue abolida hasta mediados del siglo XIX.

Fachada de los antiguos cines Isabel la Catolica. Foto Wikimapia.org

Fachada de los antiguos cines Isabel la Catolica. Foto Wikimapia.org

Después de la toma de Granada en enero de 1492, la reina Isabel entregó el Alcázar de los Reyes Católicos de Córdoba a la Santa Inquisición, que lo utilizó como sede y prisión preventiva. Quizás no fue la más acertada de las opciones, pues el Alcázar se convirtió en prisión de unas y otras instituciones hasta 1947. Quizás por este doloso traspaso de propiedad o por la Ley de las Holgazanas, la reina Isabel no fue demasiado bien recordada en Córdoba, negándosele el nombre de calle, parque o jardín; salvo la que comparte con su marido: la céntrica calle “Reyes Católicos”. Incluso el que fuera cine “Isabel la Católica”, que lleva años cerrado, mantiene su nombre en la fachada muriéndose lentamente a las inclemencias del tiempo. Ni tan siquiera la figura que representa a la reina en los jardines del Alcázar hace por parecerse a ella. Un conjunto escultórico alegórico sobre el encuentro de Cristóbal Colón con los Reyes en Córdoba en mayo de 1489.

La estancia en nuestra ciudad de la reina Isabel fue muy beneficiosa para Córdoba y los cordobeses. Hoy, siglos después, su espíritu sigue vivo en la ciudad y, si vienen de visita, les animo a conocerlo. La Mezquita-Catedral y el Alcázar son testigos de ello.[magicactionbox id=»11191036″]

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