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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Hoy explicaremos algo más sobre la vida de otro personaje de renombre relacionado con Córdoba. Las líneas de hoy las dedicaremos a ahondar un poco más en la vida de Juan Valera y Alcalá-Galiano. Este hombre multidisciplinar nació en la localidad de Cabra el 18 de octubre de 1824. Era hijo de José Valera y Viaña, un oficial de la marina ya retirado, y de Dolores Alcalá-Galiano y Pareja, la cual era Marquesa de la Paniega.

Juan Valera tuvo dos hermanas y un hermanastro. La primera de sus hermanas, Sofia, nació cuatro años después que él y murió cuando tenía 62 años. A lo largo de su vida mantuvo el título de Duquesa de Malakoff. Su otra hermana, Ramona, nació seis años después que él, pero murió bastante más joven, cuando sólo contaba con la edad de 39 años. Ella por su parte desempeñó sus labores como Marquesa de Caicedo. El hermanastro llego al mundo fruto de un primer matrimonio de la Marquesa de la Paniega con Santiago Freuller, general suizo al servicio de España. De ahí que su nombre fuera José Freuller y Alcalá-Galiano.

Cursó sus estudios en el campo de la Lengua y la Filosofía en el seminario de Málaga entre los años 1837 y 1840 además de en el colegio del Sacromonte de Granada en 1841. Posteriormente inició su carrera universitaria, centrada en la filosofía y en el derecho, en la universidad de Granada. En torno a 1847, da comienzo su carrera como diplomático en Nápoles, junto al embajador y poeta Ángel de Saavedra, Duque de Rivas. En Nápoles estuvo dos años y medio. Durante ese tiempo, aprendió griego y entabló relación con Lucia Paladi, Marquesa de Bedmar. Solía llamarla “La Dama Griega” o “La Muerta”. Le marcó enormemente debido al gran amor que le profesaba.

Después de aquel periodo, fue destinado a diferentes lugares, lo que le llevo a viajar por buena parte de Europa y América: Dresde, San Petersburgo, Lisboa, Rio de Janeiro y Washington entre otros. De todas sus travesías quedó constancia a través de sus cartas, las cuales fueron recopiladas y publicadas sin su conocimiento. Aquello le molestó bastante ya que eran personales y además no escatimaba en detalles sobre sus múltiples conquistas amorosas. La que más destacaba entre sus aventuras románticas era la actriz Magdalena Brohan.

En 1858 se retira de manera provisional del cuerpo diplomático y decide establecerse en Madrid. Allí dará comienzo su carrera política. Durante este periodo fue diputado de Archidona, oficial de la secretaria del Estado, subsecretario y ministro de la instrucción pública durante el gobierno de Amadeo de Saboya. En 1860 explica en el Ateneo de Madrid “La historia critica de nuestra poesía” con un éxito rotundo. Como consecuencia de ello es elegido miembro de la Real Academia Española en 1861.

Monumento dedicado a Juan Valera en Madrid

El 5 de diciembre de 1867 sentó la cabeza y se casó con Dolores Delavat, veinte años más joven que él y oriunda de Rio de Janeiro. Con ella tendría tres hijos: Carlos Valera que nació en 1869, Luis Valera que nació en 1870 y Carmen Valera que nació en 1872. La muerte de uno de sus hijos, que al parecer se suicidó, acabo afectándole profundamente. Nuestro cordobés falleció en Madrid el 18 de abril de 1905 tras sufrir un derrame cerebral.

Dejando a un lado su biografía, deberíamos incidir en su vida literaria, la parte de su vida por la que es más conocido y estudiado. El colabora en diferentes revistas como ya hiciera desde su época de estudiante en “La Alhambra”. También ejerció de director en diferentes publicaciones además de fundar “El Cócora”. Escribió para “El Contemporáneo”, “Revista Española de Ambos Mundos” y “Revista insular” entre muchos otros. Mientras era diputado en las cortes además de secretario del Congreso, se dedicaba también a la literatura y a la crítica literaria.

Cronológicamente, su producción se ubica dentro del romanticismo, aunque que ni él ni sus obras lo fueran. Como crítico literario, fue definido como el mejor del siglo XIX después de Menéndez Pelayo. Valera siempre actuó al margen y por encima de las modas del momento, rigiéndose por unos principios estéticos de corte idealista. Fue considerado como uno de los españoles más cultos del momento, poseedor de una gran memoria y un gran conocimiento de los clásicos grecolatinos. A esto había que añadir que hablaba, leía y escribía en francés, italiano, inglés y alemán.

Descrito como alguien elegante y de buen gusto tanto en su vida como con sus obras, admirado por lo ameno de su prosa y su especial habilidad a la hora de delinear la psicología de sus personajes, concretamente de los femeninos. Se centró en los ensayos, la crítica literaria que ya comentábamos antes, el relato corto, la novela, la historia y la poesía. Entre sus partidarios se encontraban nombres como José Martínez Ruiz y Eugenio D’Ors entre otros. Ideológicamente era un liberal moderado, de carácter tolerante y escéptico respecto a lo religioso. Esto explicaría el enfoque de parte de su producción.

La novela más famosa que escribió fue Pepita Jiménez, fechada en 1874, la cual ha sido traducida a 10 lenguas y que vendió más de 100.000 ejemplares en su momento. Como curiosidad comentar que el compositor Isaac Albéniz realizo una opera con el mismo título.

Como un resumen a su carrera podríamos comentar sus dos pilares fundamentales fueron los siguientes:

  • La novela debe reflejar la vida, pero de una manera idealizada. Se encontraba fuera de la fantasía, pero tampoco dentro de la literatura de Galdós, por ejemplo.
  • La novela es arte, por lo tanto, su objetivo final es la creación de belleza. Por eso el cuidaba tanto los detalles en su producción. Buscaba entretener y no moralizar. Cabe destacar también la ironía de sus textos.

 

Los principales temas a tratar en sus obras serán los conflictos amorosos y los religiosos. Acabamos esta entrada con una cita del escritor:

“Di vida, amor y cuerpo a la poesía, pero no halle la luz del alma mía.” Juan Valera
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