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“El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras”

Puente de Alcolea.

El 27 de octubre de 1807 se firmaba el Tratado de Fontainebleau por el que se permitía el acceso a España de las tropas francesas en camino supuestamente hacia Portugal. El general Jean-Andoche Junot se dirigió hacia el país vecino entrando en Portugal el 20 de noviembre, pero los planes de Napoleón iban más allá, y sus tropas fueron tomando posiciones en las principales ciudades españolas.

Lejos de recibir el apoyo popular con el que creía contar, el pueblo español se levantó contra las tropas invasoras en la jornada del 2 de mayo de 1808 en Madrid.

En la mañana del 7 de junio de 1808, el ejército francés al frente del mariscal Dupont con unos 10.000 hombres, se encontraron con parte del ejército español y algunas milicias armadas en el puente de Alcolea. La superioridad numérica y la experiencia de los franceses hicieron retroceder a los españoles que no pudieron contener el avance de las tropas napoleónicas. Finalmente, dos horas después de su victoria, los franceses estaban a las puertas de Córdoba a las 14,00 horas. Mientras esperaban que abrieran las puertas de la ciudad, habían acampado en la Cuesta de la Pólvora y frente a Puerta Nueva. Las autoridades locales no llegaban porque se afanaban en evacuar la ciudad por el puente romano hacia el sur, y mientras tanto, los soldados apostados en la muralla de la ciudad dudaban si hacer frente al enemigo.

Finalmente, hubo algunos disparos entre los españoles y los franceses y el mariscal Dupont ordenó a la artillería derribar las puertas de Córdoba. Las tropas napoleónicas entraron en tropel disparando a mujeres, ancianos y niños sin vacilar. Algunos grupos aislados de paisanos trataron de enfrentarse a las columnas francesas, bloqueándolos en algunas calles y plazas, aunque la resistencia fue inútil. El poco ejército español que quedaba huyó hacia Écija, y los milicianos se refugiaron en la sierra.

Dupont
Fuente: wikipedia

Se cuenta que el juez de paz Pedro Moreno, vecino de la calle Francisco Borja Pavón, en el barrio de la Magdalena, disparó desde la ventana de su casa contra Dupont, sin llegar a herirlo, pero matando al caballo del mariscal. La casa de Moreno fue tomada por asalto y el juez, su mujer, su hija y todos los habitantes de la casa fueron acuchillados. Dupont ordenó el saqueo de Córdoba y durante varios días de descontrol no quedó casa sin ultrajar ni mujer sin violar, según los testimonios del suceso.

En aquellos días, la población de Córdoba rondaba los 40.000 habitantes, de los que muchos habían huido y otros habían muerto en las primeras horas de invasión napoleónica de la ciudad. Nada se pudo hacer frente a los 10.000 franceses que durante nueve días arrasaron la ciudad haciendo acopio de todo tipo de material. No sólo se llevaron el dinero y las joyas de los cordobeses. También se apoderaron de toda clase de pertrechos de guerra, de vituallas y de caballos. En total, el ejército de Napoleón necesitó más de 800 carros para portar el enorme botín de todo lo saqueado en Córdoba.

El 20 de junio de 1808, Dupont ordenó la evacuación de Córdoba. Los soldados, temerosos de la reacción del pueblo, huyeron despavoridos, agarrados al enorme botín que usurparon en la ciudad. Los cordobeses corrían tras de ellos y se unían a Castaños en busca de venganza.

Volvieron los franceses dos años después, pero esa historia la contamos en otro momento. Será el gobierno francés de 1810.

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