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A mediados del siglo XIX, sobre todo después de la puesta en marcha del ferrocarril en Córdoba, allá por 1859, la Corporación municipal de la ciudad decidió que había que eliminar barreras arquitectónicas patrimoniales con el fin, según los implicados, de ofrecer una Córdoba “moderna” lejos de las antiguas ciudades amuralladas. Así pues, a partir de esa fecha las murallas y puertas medievales que aún quedaban en pie fueron derribándose una a una para ampliar la ciudad. La Puerta de Osario o la de Gallegos fueron víctimas de este irracional pensamiento en el que también estaba incluida la Puerta de Almodóvar; y que finalmente fue salvada porque en su momento, curiosamente, el plan urbanístico de expansión no pasaba por allí.

Puerta de Almodóvar

Puerta de Almodóvar

La Puerta de Almodóvar coincide en su emplazamiento con una puerta de origen romano.  Se trata del lienzo occidental de la ampliación augustea de la Córdoba romana (segunda mitad del siglo I a.C.), convertido más tarde en muralla de la Medina musulmana y de la Villa cristiana, con sucesivas reconstrucciones a lo largo de los siglos. Las restauraciones realizadas en el periodo islámico bautizaron a este enclave con el nombre de  puerta del Nogal (Bab al-Chawz). Esta puerta y otras, así como varios lienzos de muralla, fueron restaurados a lo largo del siglo XIV. Por ejemplo, en 1328, el rey castellano Alfonso XI entregó una importante suma de dinero a la ciudad para el arreglo de sus muros y el levantamiento de otros edificios singulares como la Colegiata de San Hipólito o el Alcázar de los Reyes Cristianos. Su hijo Enrique II y su nieto Juan I también reforzarían las defensas de esta ciudad de forma visible. De este modo, la imagen que muestra en la actualidad la Puerta de Almodóvar flanqueada por dos torres cuadradas y unidas por un arco de bóveda de cañón aunque ligeramente apuntado, pudiera tratarse de la última factura medieval. Sin embargo, el arco aparece cegado en su parte superior porque en 1802 se le realizaron reformas a la entrada adintelando la puerta; tal como la vemos hoy día. A pesar de las distintas restauraciones llevadas a cabo en la puerta, conserva su factura original de sillería e incluso pueden apreciarse aparejos claramente musulmanes como los de soga y dos tizones que se repiten en varias partes de sus muros, que se rematan en lo alto con almenado de prisma rectangular con punta piramidal.

En el lugar que hoy ocupa un monumento a Séneca, inaugurado en 1965, tenía esta puerta una torre albarrana de defensa, al igual que vemos en la Puerta de Sevilla, y que fue demolida en 1823. Por cierto, que la escultura del insigne filósofo cordobés fue financiada por el famoso torero Manuel Benítez “El Cordobés” y un detalle que poca gente conoce es que para la cabeza se utilizó de modelo el padre de Paco Rubio, el dueño original de “Casa Rubio”, restaurante que se ubica a la entrada de esta puerta.

Calle Cairuán junto a la Puerta de Almodóvar

Calle Cairuán junto a la Puerta de Almodóvar

La puerta, junto con la muralla de este tramo se restauró por última vez en los años 60, recuperándose el espacio delantero de las murallas formando la actual calle Cairuan sobre el antiguo cauce del arroyo del Moro que llenaba el foso frente a la barbacana de este lienzo. El nombre procede del hermanamiento, el 27 de mayo de 1968, de las ciudades de Córdoba y Cairuán, situada en Túnez. Un rincón cordobés para pasear entre los sonidos del agua de sus estanques y la belleza de sus innumerables flores.

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