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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Cuando el viajero llega a Córdoba suele venir con su estancia organizada de antemano: No dejar de ver la Mezquita-Catedral… Visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos… Umm… Ah, sí, la Sinagoga… Y… ¿Hay algo más?

¡Claro que hay más! Porque Córdoba no es sólo la Mezquita-Catedral, ni el Alcázar, ni la Sinagoga. ¡Córdoba es mucho más que eso! Córdoba sorprende a los viajeros por la gran cantidad de patrimonio que alberga en sus rincones. Es una ciudad ideal para el turista que busca recuerdos del pasado romano, judío o musulmán. Pero… ¿Qué le puede ofrecer Córdoba al viajero que busca otro tipo de turismo? Pongamos por caso el natural. Quién no ha pensado alguna vez en perderse por el monte haciendo senderismo; descubriendo nuevos lugares ocultos: arroyos, fuentes, bosques cerrados, retiros espirituales. En Córdoba también se puede hacer turismo de naturaleza. A sólo diez minutos de la capital la Sierra de Córdoba atesora flora, fauna, patrimonio arqueológico y paisajes de inigualable belleza que uno no puede dejar de admirar. La Sierra cordobesa incita a desarrollar la práctica del senderismo, el cicloturismo o el paseo a caballo como forma de ocio responsable, saludable, económico y sostenible.

Ruinas de la antigua fábrica de paños del Bejarano.

Ruinas de la antigua fábrica de paños del Bejarano.

Los viajeros más observadores habrán comprobado cómo al norte de Córdoba se alza una línea montañosa que forma parte del Macizo ibérico en las estribaciones de Sierra Morena. Posee pocas terrazas agrícolas, pero desde la Edad Media es una zona productiva en miel por sus plantas olorosas, y frutos secos; además posee un clima más lluvioso que el Valle del Guadalquivir lo que determina una vegetación exuberante y rica, con grandes dehesas para ganadería. Posiblemente debido a la pluviometría, el agua es el mayor recurso natural que nos ofrece, aunque esto no es nada nuevo pues los romanos hace dos mil años se dieron cuenta de la importancia de estos montes y decidieron traer hasta Córdoba sus aguas a través de tres grandes acueductos. Es digno de mención el arroyo del Bejarano que mantiene un buen caudal todo el año y que aún esconde en sus orillas las ruinas de la fábrica de paños que en el siglo XIX instaló allí un empresario de Béjar (Salamanca). Pero no es la única riqueza industrial que esconde nuestra Sierra, donde además destaca Cerro Muriano; una explotación minera del cobre desde el siglo I que dejó de usarse en los siglos medievales y que fue retomada a finales del XIX por una compañía minera británica que no pasó de la primera mitad del siglo XX. Lugares como la fuente del Elefante, los Baños de Popea son espacios muy conocidos y frecuentados por excursionistas. Están llenos de historia con referencias visibles como acueductos, fuentes o molinos, que indican la importancia que para nuestra ciudad han venido desempeñando por su riqueza hídrica.

Baños de Popea en el Arroyo del Bejarano en la Sierra de Córdoba.

Baños de Popea en el Arroyo del Bejarano en la Sierra de Córdoba.

Desde muy antiguo, la Sierra de Córdoba acogió su poblamiento más destacado; Santa María de Trassierra. Un pueblo pequeño que se hizo a sí mismo dedicado en mayor parte a la apicultura y que hoy pervive como dormitorio de la misma Córdoba. Un lugar excelente para hacer senderismo o para disfrutar de un buen plato de carne de venado. También destacan por su enigmática belleza y el enclave que las acoge, el complejo religioso denominado Las Ermitas, que desde principios del siglo XVIII sirvió de retiro a ermitaños que en 13 pequeñas ermitas buscaban la soledad y meditación. Allí mismo, una imponente y majestuosa imagen del Sagrado Corazón de Jesús bendice Córdoba desde las alturas. Desde allí se puede disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

Sagrado Corazón de Jesús en las Ermitas de Córdoba.

Sagrado Corazón de Jesús en las Ermitas de Córdoba.

Desde mediados del siglo XX la sierra cordobesa se convirtió en zona de vivienda secundaria para muchos cordobeses en urbanizaciones y casas aisladas, cotos de caza y parques periurbanos. Son famosos los peroles de arroz que se organizan en cualquier parte de la Sierra; buenas ocasiones para reunir familiares o amigos y disfrutar de un día de campo en este pulmón verde que nos acoge desde el norte. Y es que los cordobeses amamos nuestra Sierra y nos gusta compartirla. Si viene a Córdoba y dispone de un rato libre, no dude en visitar la Sierra de Córdoba; sus cinco sentidos se lo agradecerán.

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