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Monumento a Osio

La Historia de la Iglesia cordobesa se retrotrae, con seguridad -si no antes- al siglo III. A pesar de algunas vagas referencias a personajes destacados a mediados de dicha centuria, el primer obispo reconocido de Córdoba fue Osio (256-357). Ningún otro obispo de nuestra ciudad ha sido tan determinante para la Historia de la Iglesia como él. Como persona de máxima confianza del emperador Constantino, fue el que consiguió su conversión al Cristianismo y el que presidió el concilio de Nicea (325), en el que se redactó el Credo que, a día de hoy (salvo pequeñas modificaciones), se sigue rezando en todas las iglesias católicas del mundo.

Conocemos, casi al completo, el listado de obispos que han presidido la diócesis de Córdoba desde su origen hasta la actualidad. De los más antiguos (salvo excepciones como la de Osio) apenas tenemos datos y sólo sabemos de su existencia porque su firma aparece estampada en las actas de los concilios a los que asistieron. Aun así, hasta la llegada del obispo Lope Fitero en 1238, quedan “huecos” por rellenar en el episcopologio cordobés. Los casos de Lampadio y Sansón, dos obispos “desconocidos” de la diócesis fueron descubiertos gracias a la Arqueología.

Las obras de construcción de la estación de ferrocarriles de Córdoba, así como de la playa de vías, sacaron a la luz, a principios de los ’90, los restos de un gran complejo monumental de época bajoimperial. Dicho espacio fue cristianizado con la construcción de una iglesia, alrededor de la cual comenzó a generarse un cementerio. Esta necrópolis cristiana se extendió en el espacio y en el tiempo, llegando a haber enterramientos hasta el siglo X. En dicha necrópolis tuvieron lugar los hallazgos de las evidencias de Lampadio y Sansón.

Lugar en el que se encontraron las evidencias de Lampadio y Sansón.
Imagen: https://terraeantiqvae.com/m/blogpost?id=2043782%3ABlogPost%3A178684&maxDate=2011-12-10T14%3A26%3A31.942Z

Reutilizada como tapa de un sepulcro de época mozárabe, se encontró la lápida sepulcral del obispo Lampadio, una losa de mármol blanco con su inscripción fúnebre: “Lampadio, que vivió en la religión sesenta años, de los cuales diecisiete años y cinco meses como obispo, fue recibido a 13 días de las Calendas de Octubre del año de la Era 587”

Lápida de Lampadio. Imagen: Museo Arqueológico de Córdoba

Lampadius / episcopus / in religione / vixit annos LX / CV in episcopato(!) / annos XVII men/ses quinque / receptus est / in pace sub diae(!) / XIII K(a)l(endas) Octub(res)(!) / era DLXXXVII

Este texto tan conciso nos da una información muy interesante. Lo primero que hay que aclarar es que se encuentra fechado siguiendo la “era hispánica” (una forma de fechar que se generaliza durante los siglos altomedievales y que para adaptarlo al calendario actual hay que restarle 38 años). Así, Lampadio murió el 19 de septiembre del año 549. Al decir que fue obispo durante 17 años, accedió al episcopado en el año 532. También dice que “vivió en la religión 60 años”. Se podría pensar que murió con 60 años, sin embargo, lo más correcto es pensar que pasaron 60 años desde que fue bautizado. Por lo tanto, Lampadio nació durante el último tercio del siglo V. La lápida se encuentra expuesta en la primera planta del Museo Arqueológico de Córdoba.

En la misma excavación, se localizó un anillo-sello con el texto “Samson ep(i)s(co)p(u)s”. La pieza es un anillo de plata con una piedra azabache de forma ovalada engarzada y decoraciones en plata. La inscripción aparece invertida para su uso como sello. Al ver el nombre “Sansón”, muchos pensaron en el famoso abad mozárabe cordobés; sin embargo, en ningún sitio indica que este personaje del siglo IX fuera obispo. Por lo tanto, todo nos lleva a pensar que fue un obispo de Córdoba cuya existencia desconocíamos hasta el hallazgo de su anillo.

Anillo-sello de Sansón.
Imagen: CIL II/7, 643a

Lampadio y Sansón fueron dos personajes de la Historia de Córdoba, olvidados por el paso de los siglos y cuya existencia hemos recuperado gracias a la Arqueología.

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