Muy conocida es la leyenda sobre el origen de la ciudad palatina de Medina Azahara que alude al hecho de que Abd al-Rahmán III la construyó para su favorita, Zahara, y por ello le dio su nombre. Pero, más allá de la leyenda, ¿qué significa el nombre de Madinat al-Zahara?

Madinat significa ciudad, sin más; Córdoba era Madinat Qurtuba. De esta manera, madinat -también traducido como medina- indica simplemente la consideración de dicho conjunto urbano. Por tanto la clave está en Zahra, o Zahara -como se la suele nombrar-. Aquí se abren más posilidades.

Panorámica del alcázar de Medina Azahara desde la muralla. Fuente: commons.wikimedia.org / Autor: José Luis (Jbribeiro1)

Panorámica del alcázar de Medina Azahara desde la muralla.
Fuente: commons.wikimedia.org / Autor: José Luis (Jbribeiro1)

Zahra significa brillante, luminosa. Así, la gran ciudad de Abd al-Rahmán III sería la ciudad brillante o la ciudad luminosa. Una explicación simple sería que sus muros encalados, reflejando el sol le darían esta apariencia de brillante. Pero es un poco más complicado. La historiadora Maribel Fierro lo relaciona con la hija del Profeta, Fátima. Zahra es el más común de los títulos o sobrenombres con lo que se la conoce, de tal modo que a menudo es nombrada como Fatima az-Zahra. De esta manera, el califa pone en juego connotaciones religiosas, honrando a la hija de Mahoma al dedicarle una ciudad. Un paso más allá en estas connotaciones sería el hecho de que a través del nombre se quisiera hacer referencia a su condición de paraíso en la tierra, pues una las características más destacadas de este es precisamente su resplandor. Esta teoría parece apoyada en la abundante epigrafía encontrada en el yacimiento, con pasajes alusivos al paraíso.

En otra línea completamente distinta, el nombre de la ciudad podría hacer referencia a Venus, al-Zuhara en árabe. Según el astrónomo, físico y matemático persa al-Biruni (973-1048), este planeta era el protector de al-Andalus, y por ello, en la puerta sur de Medina Azahara estaba coronada con una escultura de esta diosa. De ahí su nombre, Bab al-Sura, Puerta de la Estatua.

Una vuelta de tuerca de esta teoría evidenciaría el antagonismo existente entre los Omeyas y los Fatimís (califas que reinaron en el Magreb y Egipto): los Omeyas fundaron su ciudad dedicada a Venus, mientras que los Fatimís dedicaron la suya a Marte: El Cairo, Al-Qahira en árabe, viene de al-Qahir, que es el nombre dado a dicho planeta.

En resumen, Medina Azahara se llamó así por la favorita de Abd al-Rahmán III, por la hija del Profeta, por su condición de paraíso en la tierra o para honrar al protector de al-Andalus, el planeta Marte. Quizá nunca sepamos cual de las opciones es la correcta. O quizá, ninguna lo es, pero sea como sea, es una muestra más de lo que todavía nos queda por saber sobre la ciudad brillante.

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