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En el plano topográfico de Córdoba levantado por el ingeniero de minas Barón de Karvinski y el ingeniero de puentes Joaquín Rillo en 1811 (conocido como Plano de los franceses), se lee con claridad tras la zona de Las Ollerías “Camino para los Santos Pintados”, junto a la Vereda para la Sierra y el Camino de Linares. ¿Qué o quiénes eran estos Santos Pintados a los que hace referencia?

Recorte Plano de los franceses de 1811.

Recorte Plano de los franceses de 1811.

A mediados del siglo XIX, nos contaba don Teodomiro Ramírez de Arellano en sus Paseos por Córdoba que, saliendo de Córdoba por la zona de Las Ollerías, por el camino que se dirigía de La Fuensantilla hasta la Cruz de Juárez, hacía esquina la Huerta de San Cayetano y, en su tapia, donde arrancaba el ángulo, había un humilladero conocido por todos como “Los Santos Pintados”. Formaba este humilladero un retablo de obra de dos cuerpos. El primero compuesto de dos pilastras con un arco en el centro dividido por una gran cruz en relieve, y en los lisos, pintadas las imágenes de Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, fundadores de los Carmelitas Descalzos. El segundo cuerpo era un cuadro de la Virgen del Carmen rematado en lo alto por una cruz de piedra. Frente a este humilladero había dos asientos que usaban los devotos para rezar. Según el mismo autor, este retablo formaría parte de una antigua capilla usada por los religiosos de la zona para sus ejercicios espirituales; aunque no está seguro de esto.

Recorte del plano de Casañal de 1884. (En rojo las tapias de San Cayetano y en amarillo las vías del tren)

Recorte del plano de Casañal de 1884. (En rojo las tapias de San Cayetano y en amarillo las vías del tren)

Con el paso de los años, este humilladero se fue perdiendo. Primero físicamente, y luego en el conocimiento popular de los más jóvenes. Con la transformación de los viejos caminos en nuevas calles en la primera mitad del siglo XX, el topónimo de Los Santos Pintados quedó relegado a una zona ambigua, de dudosa localización. Primero fue la llegada del ferrocarril a nuestra ciudad. Con la apertura de la primera estación de tren en 1859, la vía férrea cortó literalmente la ciudad en dos mitades norte y sur, dejando varias zonas habilitadas para cruzar las vías. Al oeste el paso a nivel de Las Margaritas, hoy Plaza de las Tres Culturas; y al este el de Los Santos Pintados que daba acceso a la barriada de Valdeolleros. Las vías cortaron las huertas de San Cayetano en dos, dejando una pequeña porción de ellas al norte del vial férreo, justo donde estaba el humilladero con las pinturas de Santa Teresa y San Juan de Ávila. Quizás esta separación supuso el principio del fin para esta zona, aunque su topónimo se siguiera usando mucho tiempo después. En el plano de Córdoba de 1884, de Dionisio Casañal y Zapatero, se puede observar cómo las vías han seccionado una zona triangular a las huertas de San Cayetano, dejando el sector abandonado fuera de la posterior remodelación de las tapias del convento tras la instalación del tramal ferroviario.

En los años 30, durante la Guerra Civil, se abrió un nuevo cuartel frente a Los Santos Pintados, para la reparación de vehículos motorizados, que luego llegaría a ser conocido simplemente como Parque o Cuartel de Automovilismo, hasta que fue trasladado a El Higuerón en 1988. Durante toda su existencia, el Cuartel de Automovilismo fue conocido por estar en Los Santos Pintados, sirviendo como referencia geográfica para localizar el antiguo asentamiento eremitorio. Perdido el cuartel y perdido el humilladero, el nombre se fue desvaneciendo de la memoria de los más jóvenes.

Así que poco a poco, Los Santos Pintados de Córdoba se fueron perdiendo de la memoria de las gentes por culpa de los nuevos trazados urbanísticos y las nuevas nomenclaturas de calles y plazas. Sin embargo, la barriada de Valdeolleros, incipiente en los años 50 del pasado siglo XX, no hubiera prosperado de no ser por el paso a nivel de Los Santos Pintados, fosilizado en la Glorieta que fue de los Almogávares y que a partir de 2010 el Ayuntamiento decidió cambiar a Ciudad de Nüremberg; dejando a Los Santos Pintados totalmente perdidos y borrados de la memoria.[magicactionbox id=»11191036″]

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