Los sarcófagos cristianos cordobeses
El fin de la cremación y la adopción de la inhumación
La expansión y posterior triunfo del Cristianismo supuso el definitivo final de la cremación como ritual funerario y la implantación de la inhumación. Como ya hemos comentado con anterioridad, los usuarios de sarcófagos pertenecerían a las élites locales, ya que no todo el mundo podría permitirse pagarse una pieza de estas características. La mayor parte de los primeros cristianos se enterrarían en pequeñas fosas en el suelo sin dejar prácticamente ninguna huella arqueológica que podamos rastrear.
Iconografía cristiana en los sarcófagos
Los primeros sarcófagos con temática cristiana convivieron con los paganos a mediados del siglo III; de hecho, muchos de los temas no serán otra cosa que la revisión de modelos paganos adaptados a la nueva fe. Así, de este modo, el Buen Pastor (personaje principal con un animal en los hombros) era una imagen bastante antigua que pasa a simbolizar la salvación; o la Orante (personaje femenino con las palmas de las manos extendidas), en origen representación vinculada con el mundo de la muerte pagana. Ya a partir del siglo IV comenzaremos a encontrar una iconografía propiamente cristiana en la que predominarán las escenas del Viejo y del Nuevo Testamento dispuestas de diferentes formas en los frentes de los sarcófagos.
Sarcófagos cristianos en Córdoba
El sarcófago de la Huerta de San Rafael
En Córdoba contamos con algunos sarcófagos que nos hablan de la presencia de cristianos de elevada condición económica desde, al menos, principios del siglo IV.
Sin lugar a dudas, el más llamativo de todos es el conocido como “de la Huerta de San Rafael” por su ubicación, en la actual Cruz de Juárez. Hecho en mármol de Carrara en el primer tercio del siglo IV, responde al tipo conocido como “columnado”, en el que las escenas se separan por columnas. Aunque ya hicimos referencia a él en otra entrada de este blog, recordamos las escenas que se representan: sacrificio de Isaac, negación de Pedro, multiplicación de los panes y los peces, el pecado original y el milagro de la piedra de Horeb. Cuando fue excavado ya había sido expoliado y mutiladas las cabezas de los personajes.
El sarcófago de Daniel en el foso de los leones
Al igual que el anterior, el sarcófago de “Daniel en el foso de los leones” se puede ver en el Museo Arqueológico de Córdoba. Con una cronología similar y encontrado en el término de Belalcázar (al norte de la provincia), esta pieza de mármol responde a la esquina izquierda de un sarcófago. Daniel fue un profeta judío que fue apresado llevado a Babilonia donde intentaron que venerara a sus dioses. Él se negó y eso supuso que fuera torturado hasta morir. Esta escena fue muy popular en la época ya que simbolizaba la salvación cristiana y el triunfo de la nueva fe. El centro de la escena está ocupado por la figura desnuda de Daniel, que tiene los brazos alzados en oración. Pies y piernas se esconden en una especie de pozo mientras que unos leones rampantes parecen a punto de atacar al personaje principal.
El sarcófago del museo de San Vicente
El museo de San Vicente, en el interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba expone otro sarcófago de mármol de la misma época que los dos anteriores. Aunque se encuentra muy mutilado, ya que la pieza fue posteriormente reutilizada, se pueden identificar algunas de las escenas: la orante, la curación de la hemorroisa, el canto del gallo y la curación del ciego.
El sarcófago estrigilado de la ermita de los mártires
En el interior de la ermita de los mártires se conserva un sarcófago cristiano de mármol de Carrara del mismo periodo. En esta ocasión nos encontramos ante lo que llaman un sarcófago estrigilado, debido a la decoración en ondas que presenta el frontal. A falta del extremo izquierdo, las escenas que aparecen han sido identificadas como la negación de Pedro (aparece el gallo a los pies de los personajes) y a San Pedro golpeando con su vara sobre una piedra para que beban unos soldados o bien el milagro de la piedra de Horeb, en cualquier caso, ambas escenas alusivas al bautismo. A pesar de la reciente restauración de la ermita, la pieza tiene un mal estado de conservación.
Conclusión
Así, comprobamos que a principios del siglo IV existía una comunidad cristiana en Córdoba de cierta importancia algunos de cuyos miembros pertenecían a los niveles más altos de la sociedad de la época.




















