Madinat al-Zahira, el principio de su fin. 1002. Muere Almanzor.

Ascenso de Almanzor en el Califato de Córdoba

Nacido en torno al año 939 de nuestra era en la Cora de Málaga, Abu Amir, comúnmente conocido como Almanzor o al-Mansuur, fue sin duda alguna uno de los personajes clave de la historia del Califato de Córdoba.

De orígenes árabes, marchó pronto a Córdoba para iniciar sus estudios, donde, gracias al apoyo recibido por Subh, esposa de Alhaken II y madre de su segundo hijo, Hisham II, protagonizó una rápida ascensión a través de la estructura del estado, que le llevaron a encontrarse en una posición de poder a la muerte de Alhaken II en el año 976, siendo desde ese momento el «gran titiritero».

Es entonces cuando orquesta las grandes tribulaciones que llevaron, primero, a la proclamación de Hisham II como califa y a la ejecución de al-Mughira, hermano de Alhaken y legítimo heredero del trono, y posteriormente, a la organización de un sistema bicéfalo de regencia que él mismo destruiría al proclamarse, en el año 981, protector del estado.

Obras y acciones destacadas de su gobierno

Transformaciones urbanas y políticas

Durante su gobierno se emprende la última ampliación de la alhama cordobesa, el abandono de Medinat al-Zahra en favor de la corte cordobesa y su posterior traslado a Madinat al-Zahira, donde erigió su propia corte a semejanza de lo hecho por Abderramán III en la primera mitad del siglo X, vinculando a su hijo mayor, Abd al-Malik al-Muzaffar, al gobierno.

Campañas militares

Su gobierno llevó el terror a los reinos cristianos del norte y la extensión de al-Andalus a su máximo apogeo desde el siglo VIII. Gracias a su política de saqueos, presenció la reconquista de espacios en el Magreb que había estado en disputa con el califato fatimí, y la reanudación del ansiado minera áureo para saciar las cuentas del estado.

Declive y muerte de Almanzor

Tal día como hoy, 10 de agosto del año 1002, después de haber saqueado la ciudad de Zamora, Almanzor morirá, enfermo a los 65 años de edad en Medinaceli.

Pero, al fin, la divina piedad se compadeció de tanta ruina y permitió alzar cabeza a los cristianos pues, en el año decimotercero de su reino, después de muchas y horribles matanzas de cristianos, fue arrebatado en Medinaceli, gran ciudad, por el demonio, que le había poseído en vida, y sepultado en el infierno.

-Crónica silense

Fin de la dinastía amirí

Le sucedió, tal y como él había ordenado, su hijo mayor, al-Malik, que moriría envenenado en el año 1009. La muerte del mismo marca el fin de la dinastía amirí que al-Mansuur había comenzado.

Dicho fallecimiento deja claro que, aunque siempre trataron de que su gobierno pareciese surgido de la voluntad del califa y mostrar gran respeto por la familia Omeya, la población de Madinat Qurtuba nunca dejó de percibirles como usurpadores. Cuando en abril del mismo año, la gente de Córdoba se lanzó al saqueo y expolio de su ciudad palatina, Madinat al-Zahira.

Destrucción de Madinat al-Zahira

Aquella gran ciudad palatina que desafió a la mismísima Medina de Abderramán III quedó totalmente destruida en cuestión de días como castigo por el cautiverio de Hisham II… castigo que nadie se atrevió a ejecutar en vida de Almanzor, y que no llegó hasta que hubieron muerto sus dos hijos.

Retrato idealizado de Almanzor realizado por Francisco de Zurbarán
Extensión peninsular del califato durante la regencia de Almanzor
Localización aproximada de las dos ciudades palatinas respecto a Córdoba

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *