Cerramos hoy nuestro capítulo sobre los molinos del río Guadalquivir (recordemos que la semana pasada les hablamos sobre los Molinos Lope García y Carbonell) hablándoles, en primer lugar, del molino de Casillas situado en el conocido Polígono Industrial La Torrecilla a unos tres kilómetros de distancia del centro de la ciudad y en la margen derecha del río.

Consultando las fuentes escritas de origen islámico, no aparece nombrado en ninguna de ellas. Las primeras referencias acerca del mismo, aparecen en documentos del siglo XV, considerándolo como una aceña de rueda vertical provista de varias piedras y edificio. Dicha rueda era girada por la fuerza de la corriente y mediante un eje horizontal movía el molino propiamente dicho.

Durante el siglo XVI fue arrendado en diversas ocasiones y entre 1560 y 1580 se llevaron a cabo algunas transformaciones. Desde ese momento, contará con siete piedras de moler, cinco de aceña vertical y dos de molino de regolfo. Es a mediados del siglo XVII cuando el molino cuenta con nueve piedras de regolfo por lo que se extrae, que había vuelto a ser objeto de otra etapa de transformaciones y dichas piedras llegarán hasta el siglo XIX.

A finales del siglo XIX, el molino fue adquirido por una Sociedad para proceder a su reparación y convertirlo en fábrica de electricidad mediante turbinas, la que sería la Empresa de Electricidad Casillas en 1895 y que suministró a nuestra ciudad de electricidad hasta 1920.

Los restos conservados del edificio, se corresponden con la fisonomía adquirida por el edificio durante su última etapa como central eléctrica accediendo al mismo mediante un puente construido a la misma vez que se transformó el edificio en central hidroeléctrica y que vino a sustituir al que existió con anterioridad y que daba acceso al molino harinero. Al interior, estaba integrado por cuatro crujías que albergaban las nueve piedras de moler equipadas éstas con sus respectivos pozos y su azuda y además, contaban con un andén para poder acceder a las mismas. En el piso superior había almacenes.

En la actualidad, desde que se desmontó la central eléctrica, se encuentra en estado de ruina.

Molino de Casillas

Molino de Casillas

Para cerrar nuestro capítulo, lo haremos hablando del molino de Martos del cual, se tienen referencias escritas desde el siglo XIII y se encontraba en frente de la Puerta de Martos, en la margen derecha del Guadalquivir, siendo de mayor tamaño que los anteriores y constituyendo toda una fortaleza que se adentra en el río.

Desde el año 1237 y hasta 1550, fue una típica aceña medieval formada por dos casas diferentes sin embrago, entre los años 1550 y 1555 ambas aceñas fueron constituidas en un único edificio, el cual, podemos admirar hoy en día. Se cambió el sistema hidráulico por el de regolfo y se dispusieron ocho piedras llegando a ser diez con posterioridad.  En 1559 el molino vuelve a sufrir una nueva intervención para convertirse esta vez en batán, es decir, se dispuso en él una máquina compuesta de gruesos mazos de madera movidos por un eje para golpear telas.

En los primeros años del siglo XXI se llevó a cabo un amplio proceso de rehabilitación constando la construcción de tres partes. La principal es una gran nave alargada con bóveda de cañón en ladrillo iluminada por cuatro tragaluces cenitales y a la que se accede por un camino paralelo en rampa a la muralla. La segunda zona se corresponde con un molino o batán construido en el interior del río y en la cabecera de esta sala de molino, hay un soporte que alberga las ranuras por donde se deslizaba la compuerta de cierre del aliviadero y que serviría además, de apoyo a la escalera de caracol que accede a la segunda planta. La tercera, está compuesta de unas estructuras superficiales albergando un canal central que enlaza con la azuda, presenta forma de espolón y pudo ser también embarcadero.

La fachada oeste está compuesta por diez ventanas rectangulares en vertical, de tipo tronera. Ocho de éstas ventanas son iguales y están dotadas de una moldura renacentista.

Tras la rehabilitación a la que se sometió en los primeros años del siglo XXI, se decidió instalar en su interior una exposición permanente del Museo del Agua que integra la interpretación de la historia a través de la cultura, la gestión del agua y la tradición en el uso de las plantas como fuente de alimento (harinas de cereal), tintóreas (paños y tejidos), encurtidoras (pieles) o fibras vegetales.

Molino de Martos

Molino de Martos

Interior del Molino de Martos

Interior del Molino de Martos

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