Uno de los vanos laterales de la Puerta del Puente romana, tapiado durante época visigoda

Uno de los vanos laterales de la Puerta del Puente romana, tapiado durante época visigoda

En la última entrada del blog, nos quedamos hablando sobre las murallas romanas de Córdoba y cómo protegían física y mágicamente la ciudad. En tiempos de paz y prosperidad estos muros eran meramente testimoniales; sin embargo, cuando la situación política se hacía inestable y los conflictos bélicos menudeaban, las murallas se convertían en la principal medida de protección de las ciudades y sus habitantes.

El final de la Antigüedad fue un periodo convulso repleto de cambios políticos, incursiones bárbaras, problemas económicos y serias transformaciones sociales; las murallas se hacían más necesarias que nunca. En Córdoba, encontramos procesos de refortalecimiento de los muros a lo largo de los siglos IV y V como el cierre de los vanos laterales de la Puerta del Puente o el levantamiento de nuevas torres de planta semicircular en el lienzo occidental.

Cuentan las crónicas que, cuando en el año 711 llegan los musulmanes, las murallas y el puente estaban en un estado de abandono tal que fueron necesarios varios años de trabajo para la reparación de los mismos. El recinto amurallado no sufrió grandes transformaciones durante los periodos emiral y califal (siglos VIII al X), más allá de las necesarias obras de restauración y modernización en lienzos y puertas. Así, la imagen actual de la Puerta de Almodóvar, corresponde claramente a las obras que se realizaron en ella durante el siglo X, como se puede apreciar por el aparejo en soga y tizón presente en las hiladas inferiores de la puerta.

Puerta de Almodóvar

Puerta de Almodóvar

Con la caída del Califato Omeya, Córdoba vivió momentos de enorme dificultad que obligaron a las miles de personas que vivían en los arrabales a refugiarse en el recinto amurallado; se abandonaron todos los barrios extramuros salvo el oriental, el que hoy llamamos Axerquía. Durante los periodos taifa y almorávide (siglos XI y primera mitad del XII) tuvo lugar la erección de la muralla que protegía todo el barrio. De este modo, la presencia de sillares atizonados en la Puerta de Baeza pertenece a este periodo.

Muralla en tapial del recinto almohade del Alcázar

Muralla en tapial del recinto almohade del Alcázar

El califato almohade, con capital en Sevilla, supuso una revitalización urbana de Córdoba que influyó notablemente en sus defensas: toda una serie de torres albarranas se construyeron en estos momentos, como las de la Puerta de Gallegos o la Malmuerta. Sin embargo, el programa más ambicioso tuvo lugar en el cuadrante sur, en el entorno del alcázar y puente: se fortifica la Calahorra y el lienzo sur -pegado al río- del alcázar, con el levantamiento de torres como la de Guadalcabrilla (lo que vemos en la actualidad es fruto de las reformas bajomedievales); se levantan el recinto amurallado que posteriormente se conocerá como “castillo de la Judería” y una gran fortificación en la Colina de los Quemados. En todos los casos, el uso de aparejo de tapial nos ha dado las claves para identificar las obras defensivas de la época.

Las transformaciones que se desarrollan en el recinto amurallado de la ciudad durante el periodo medieval cristiano tienen que ver con momentos de inestabilidad y la necesidad de modernizar y actualizar los viejos muros musulmanes. Así, como consecuencia del conflicto civil entre Pedro I y su hermanastro Enrique II, este último refortificó las defensas del río y de la Calahorra; Enrique III cerró el barrio del Alcázar Viejo; durante el reinado de Juan II se remató la Malmuerta; o Enrique IV levantó la actual torre de la Puerta del Rincón. Obras que no hicieron sino completar la labor iniciada por los romanos a mediados del siglo II a.C.

Puerta del Rincón

Puerta del Rincón

A mediados del siglo XIX llegaron a la Península Ibérica, procedentes de la Europa liberal, las doctrinas higienistas que consideraban que la presencia de las murallas favorecía las malas condiciones higiénicas de las ciudades y hacían de éstas auténticos nidos de enfermedades. Es la época en la que desaparecen la mayor parte de murallas antiguas y medievales de toda Europa. Así, la Puerta del Rincón se derribó en 1852, la de Gallegos en 1864 y la de Osario en 1905. Las murallas se fueron destruyendo por tramos y abandonando. Esta será la situación de las mismas cuando a finales de la década de los ’50 comience la restauración de las mismas para su adecuación de cara al turismo.

Los tramos de muralla que disfrutamos en la actualidad -más o menos restaurados- son, como hemos visto, un reflejo claro de una ciudad que lleva en el mismo sitio más de 2000 años.

Puerta de Almodóvar, antes de que comenzaran las obras de la calle Cairuán. Archivo fotográfico del Ayuntamiento de Córdoba

Puerta de Almodóvar, antes de que comenzaran las obras de la calle Cairuán.
Archivo fotográfico del Ayuntamiento de Córdoba

[magicactionbox id=”11191036″]

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar