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En origen, la Feria de Nuestra Señora de la Salud, como se denomina la conocida Feria de Mayo cordobesa, era una de las dos ferias ganaderas que se establecieron en la ciudad por privilegio real en 1238, un par de años después de la Reconquista de la ciudad.

Dos siglos después, en 1422, los Reyes Católicos fijan la primera de ellas en el mes de mayo y para darnos una idea de la antigüedad de esta feria… Granada aún era musulmana.

Tan sólo ferias como la del Caballo en Jeréz de 1481 o la de Mairena del Alcor de 1441, serán las que le sigan en antigüedad, pues ni siquiera la Feria de Abril de Sevilla se estableció hasta 1847.

Como ya habíamos adelantado, la Feria de Nuestra Señora de la Salud o Feria de Mayo, tenía un carácter ganadero que se mantuvo hasta el siglo XX. Las mañanas se ocupaban en los acuerdos mercantiles y las tardes y noches al jolgorio y la fiesta en las casetas de lona adaptadas para eso. En principio los días no eran fijos y cada año variaban las fechas aunque siempre dentro del mes de mayo, pero en 1890 se determinó fijarla en la última semana del mes.

Su celebración ha sido ininterrumpida, pues incluso durante la Guerra Civil Española, la feria ganadera se mantuvo aunque sin la parte festiva de la misma que se recuperó en 1939.

La denominación oficial de la feria, se debió a un episodio milagroso que tuvo lugar en 1665, cuando unos labriegos encontraron en el interior de un pozo una estatua de La Virgen, asegurando desde entonces que aquellas aguas tenían la capacidad de sanar a los enfermos. De ahí el nombre de Feria de Nuestra Señora de la Salud.

La ubicación del recinto ferial ha ido variando con los siglos. En origen se situó cerca de la Puerta de Sevilla, donde aquellos hombres encontraron la pequeña virgencita, pero desde inicios del siglo XIX y hasta el 1994 la feria quedó instalada en los Jardines del Duque de Rivas, conocidos popularmente como Los Jardines de la Victoria, con excepción de algún año que por falta de espacio trató de trasladarse sin éxito.

El incremento del número de las casetas, de asistentes y la instalación de atracciones cada vez más grandes, conocidas popularmente como “cacharritos”, en la avenida céntrica de la ciudad, forzó el traslado definitivo en 1994 al Arenal, zona diáfana en la ribera del Guadalquivir.

De aquel largo siglo y pico en los Jardines del Duque de Rivas, ha quedado la que fuera la Caseta del Círculo de la Amistad de estilo modernista, levantada con carácter permanente en hierro forjado para la estructura y zinc para la cubierta. Tras el traslado de la feria al actual emplazamiento, aquella caseta propiedad desde su origen del Ayuntamiento de Córdoba, fue rehabilitada y se convirtió en pabellón para distintos eventos culturales, hasta que en 2013 se reinauguró como Mercado gastronómico de la Victoria.

Ésta era una de las pocas casetas de acceso privado de la feria, pues una de los rasgos que por el momento se mantiene es el carácter abierto y público de nuestra feria.
Córdoba acoge a propios y extraños en su semana grande. La feria se vive dentro y fuera de las casetas, en el amplio espacio en forma de abanico o peineta que conforma el recinto ferial. Se vive en el Paseo de Caballos, donde hombres y mujeres ataviados con el tradicional traje “corto” y de “cordobesa” montan sus jacas engalanadas, luciéndolas a paso elegante… Se vive en la Calle del Infierno, entre “cacharritos”, tómbolas y su ensordecedor ruido… Se vive en las calles donde en mitad de la “bulla” o gentío, uno puede encontrarse con amigos que no ve desde hace tiempo… Y por supuesto, se vive en las casetas de cada asociación vecinal o cultural, de cada peña, de cada hermandad en las que el calor se mitiga regando el albero del suelo, con el aire de los abanicos y los volantes de los trajes al bailar sevillanas, con los traguitos de fino y por suerte ¡con los aires acondicionados o aspersores de agua que cada día más casetas suman en sus instalaciones!

Como toda gran fiesta que acaba con una traca final de fuegos artificiales, el mayo cordobés concluye con su Feria, reina de las celebraciones que tienen lugar en los 31 días del mes.

¿Te vienes?

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