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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Wallada. Autor: José Luis Muñoz. Exposición permanente Casa de Sefarad (Córdoba)Febrero es el mes que tradicionalmente se vincula con el amor, y es que el 14 de febrero, día de San Valentín, es el escogido para celebrar el día de los enamorados.

Es por este motivo, por el que he decidido hablaros en esta ocasión de la historia de amor entre la princesa Wallada (hija del califa Abderramán Obaidallah Mustafkí que gobernó durante la guerra civil que acaeció en al-Andalus para terminar con el califato Omeya) y el poeta Ibn Zaydun, un noble joven que gozaba de una excelente posición, con una sobresaliente influencia política y además, fue considerado el intelectual más elegante y atractivo del momento.

La joven Wallada fue una mujer fuera de lo común con respecto a la sociedad cordobesa de los primeros años del siglo XI: prescindió de tutela masculina y del uso del velo y abrió un salón literario en su casa, la cual, contaba con diversas estancias dispuestas en torno a un patio y en ellas, la bella princesa impartió clases de lectura y escritura a las hijas de familias adineradas de la ciudad, al mismo tiempo que iniciaba a las esclavas en el arte de la poesía y el canto. Con el devenir del tiempo, este salón se convirtió en lugar de reunión de intelectuales del momento que discutían acerca de temas de política pero ella siempre hacía mención en el desarrollo de la poesía. En estas sesiones poéticas, se llevaban a cabo improvisaciones de versos y estrofas, algo que estaba muy de moda en la Córdoba de aquel momento.

Fue durante una velada en la que se estaba desarrollando esa costumbre de completarse poemas unos a otros en la que surgió el amor entre Wallada e Ibn Zaydun. Mantuvieron esa relación amorosa a escondidas ya que ella pertenecía a la familia Omeya y él estaba vinculado directamente con el linaje rival, los Banu Yahwar.

El amor de ambos, cayó en las garras del engaño y la traición al estar enamorado de ella Ibn Abdús, un visir de la corte del califa en esos años. Él la quería para sí a toda costa y sobornó a una esclava de la bella joven para que sedujera a Ibn Zaydun, ésta, puso en práctica sus artimañas de mujer y él cayó rendido a sus encantos.

Cuando Wallada supo de lo acaecido, montó en cólera y, a partir de ese momento, el joven comenzó a escribir poemas buscando el perdón por parte de ella, sin embargo, no supo o no pudo disculparlo.

Ibn Zaydun por su parte se quedó desolado, cuentan incluso que deambulaba por las calles de la que otrora fue la capital más grandiosa de Occidente, triste y abatido, dejando de acudir al salón en el que conoció a su amada desde donde ella le dedicaba versos en los que expresaba el dolor que le había causado.

Ibn Abdús, no se contentó con provocar la separación de ambos si no que hizo también que el influyente Ibn Zaydun perdiera su status llegando incluso a ser encarcelado. Tras un tiempo, consiguió escapar a Sevilla obteniendo la confianza de al-Mutamid, rey de la taifa de Sevilla rehaciendo su vida en la corte. Fue allí donde se enteró del acercamiento entre Wallada y su enemigo Ibn Abdús y así, les dedicó algunos versos en los que expresó su despecho ante tal relación.

Finalmente, el despecho pudo más que el amor que ambos se profesaban y Wallada vivió bajo la protección de Abdús aunque se dice que recorrió al-Andalus exhibiendo su poesía por lo que fue una relación de idas y venidas.

Ibn Zaydun, por su parte, consiguió ser visir en la corte sevillana donde murió hacia 1070 no siendo capaz de profesar el sentimiento amoroso que le dedicó a Wallada.

En 1971, se inauguró en Córdoba el conocido como monumento de las manos situado en el Campo Santo de los Mártires, en honor a la historia de amor entre el poeta y la poetisa. Se trata de un templete sustentado por cuatro columnas sin basa coronadas por un tejado a cuatro aguas al abrigo del cual se encuentra el pedestal con las manos entrelazadas de ambos. En dicho pedestal están grabadas dos poemas de cada poeta en castellano y en árabe.

Monumento a los enamorados. Fuente: google images.

Monumento a los enamorados. Fuente: google images.

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