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«El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras»

Portada del antiguo Hospital de S. Sebastián (Fuente de foto: www.es.wikipedia.org)

Queremos comenzar con estas líneas una trilogía de reseñas dedicadas a la notable familia de maestros de cantería y arquitectos como fueron los Hernán Ruiz, que desarrollaron su obra casi íntegramente en Andalucía en un arco cronológico que abarca desde finales del S. XV hasta principios del XVII, y que son paradigma de la Arquitectura cordobesa desde el Gótico Humanista de «estilo Reyes Católicos» hasta el Manierismo. Tal vez la enorme talla del segundo de la saga, el Joven, considerado por muchos el mejor arquitecto andaluz de todos los tiempos, haya ensombrecido las figuras de su padre y su hijo. Pero es a cada uno de ellos a quien se debe la introducción en Córdoba, al comienzo de la Edad Moderna, de los nuevos estilos e influencias que triunfaron en el resto de Europa.

Resulta curioso cómo siempre aludimos a tres como los integrantes de esta saga familiar. Pero siendo generosos podríamos hablar hasta de seis integrantes pues el padre del primero, el Viejo, ya era un destacado maestro de cantería que trabajó en Salamanca y Córdoba. También su hermano, Juan Ruiz, o el poco conocido Hernán Ruiz IV -hijo del III- fallecido muy joven, antes de que su carrera destacase. No obstante, el primero que merece aquí nuestra atención es realmente el que conocemos como Hernán Ruiz I, el Viejo.

Portada del Convento de Santa Marta, Córdoba (Fuente de foto: www.es.wikipedia.org)

Nacido en Burgos hacia 1479, residirá y trabajará principalmente en la Ciudad de Córdoba, donde encontramos lo esencial de su obra como máximo representante e introductor aquí del llamado Gótico Humanista, últimos coletazos del estilo medieval al que se van incorporando los nuevos valores del Renacimiento italiano. Podemos considerarlo como el introductor del Renacimiento arquitectónico en Córdoba, gracias también a sus contactos con Diego de Riaño, Diego de Siloé y Martín Gaínza.

Hijo del cantero ya aludido D. Gonzalo Rodríguez y Dña. María Ruiz, se forma en el oficio junto a su padre en las obras que se llevan a cabo tanto en el Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso como en el Convento de Santa Marta de la Axerquía cordobesa. Muerto su padre alrededor de 1500, es designado Maestro Mayor de la Catedral en 1502, continuando las obras del citado convento para el que diseña y labra la portada de su iglesia en 1505.

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Vista cenital de las cubiertas del crucero de la Catedral de Córdoba

Sus primeras actuaciones en la Mezquita-Catedral se ocupan de la reforma del Patio de los Naranjos y de portadas exteriores, desde 1505 a 1514, reformando posteriormente algunas de las naves de la ampliación de Almanzor. Entre 1512 y 1516 dirige las obras en el Hospital de S. Sebastián. Construye su capilla, rica en decoración plateresca como también su fachada, de 1514. Trabajó asimismo junto a su hermano Juan Ruiz en la Colegiata de San Hipólito.

Pero probablemente sea su diseño original del crucero catedralicio y la construcción de la Capilla Mayor y Coro su obra más reconocida, encargo del Obispo Manrique que dio comienzo en 1523 y que el insigne arquitecto dirigirá hasta su muerte en 1547, cargo que tomará desde entonces su hijo Hernán Ruiz II, el Joven. Destacan sin duda las magníficas bóvedas de crucería gótica en los brazos del propio crucero.

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