El Laberinto, una Librería con encanto a la orilla del Guadalquivir
Ubicación de la Librería Laberinto
Si ustedes pasean por la Ribera de Córdoba, pueden encontrar maravillas tales como la Mezquita-Catedral, la Puerta del Puente, resto de la muralla de la ciudad, la Torre de la Calahorra o el Puente Romano. Y entre estas maravillas históricas se encuentra la Librería Laberinto que hace las delicias de cualquier curioso investigador de las letras y la cultura.
Esta librería se encuentra entre el puente que ha visto pasar toda la historia de la urbe y el que comunica el pasado con el futuro, entre los restos de la muralla que una vez protegiera a los cordobeses y el Guadalquivir por el que navegaron íberos, romanos, andalusíes y cristianos. Pero si queremos ser más precisos y menos poéticos: se encuentra en la Ronda de Isasa, 4.
La experiencia de visitar la librería
Una librería con alma
Regentada desde su apertura, hace ya ocho años, por un salmantino y una cordobesa, Daniel y Rosa, esta librería hace las delicias de aquellos que aún saben disfrutar del olor del papel, de sumergirse en una historia notando el peso la misma entre sus manos o que una vez acabada la experiencia atesoran en sus estanterías. El saber sí ocupa lugar. Obras que puede que estés buscando desde hace tiempo y otras que sorprendentemente te encuentran. Desde los inmortales versos del poeta cordobés Luis de Góngora, Cervantes, Lope, Calderón, hasta la desbordante imaginación de Tolkien, Pratchett o R. R. Martin, comparten estanterías con ejemplares de la Codorniz o con comics para harán las delicias de los pequeños y los no tan pequeños.
Un lugar para perderse (y encontrarse)
Si vas al Laberinto tienes que disponer de tiempo, tiempo para perderse, tiempo para buscar y rebuscar entre los estantes, obras que no solo están escritas en lengua castellana, sino en italiano, francés, alemán e inglés. Textos originales que recorren más de tres siglos atrás perfectamente restaurados y encuadernados. Y el tiempo en esta librería también se puede invertir, que no gastar, en hablar y escuchar las tertulias que espontáneamente surgen entre los parroquianos habituales o los casuales con Daniel y Rosa.
Un lugar siempre abierto al lector
El amor que esta familia dedica por los libros que custodian es tal que las puertas de su establecimiento difícilmente están cerradas, ya sea bajo lluvias torrenciales o con el abrasante sol estival, ellos te recibirán con una sonrisa y un ¿en qué te puedo ayudar? No dudes en ir y descubrir esta experiencia.
















