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“El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que transmitimos a generaciones futuras”

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Vista aérea del también llamado Castillo Ducal de los Frías (Fuente de foto: montemayorhistoria.blogspot.com)

Continuamos nuestro periplo visitando uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar medieval de toda la provincia, pero también uno de los que mejor se han conservado dada su ocupación y mantenimiento en los últimos siglos por el Ducado de Frías. Como es común, sobre un cerro elevado que domina una buena parte del centro de la Campiña Cordobesa y la importante -desde antiguo- vía Corduba-Antikaria-Malaca, se construye esta fortaleza en el siglo XIV si bien la antigüedad de la población de Ulia, preexistente a Montemayor, se remonta varios milenios atrás.

De hecho numerosos restos arqueológicos atestiguan el origen prehistórico de su población, entre otros cerámicas campaniformes que nos llevan hasta el Calcolítico o Edad del Cobre. Es segura la existencia de Ulia en época ibera como un importante poblado turdetano, derivado probablemente de un oppidum fortificado anteriormente, acaso en época tartésica u orientalizante. Algo más sobre su existencia conocemos durante la república romana cuando, en 46 y 45 a.C. se mantiene fiel a la causa cesariana pese al fuerte asedio al cual la somete Cneo Pompeyo al comienzo de la Campaña de Munda. Tal y cómo nos relata el Bellum Hispaniensis Julio César, recién llegado desde Roma a la Bética, manda seis cohortes de su ejército a socorrer la plaza que así logra resistir el envite pompeyano. Premio a tal fidelidad será la concesión posterior a Ulia de privilegios, exenciones fiscales y su denominación como Ulia Fidentia.

Poca o nula información tenemos de la población durante época visigoda. Ya del periodo andalusí nos llegan algunas noticias referentes a Ulyat Canbaniya, o Ulia de la Campiña, como uno de los sectores agrícolas más fértiles de la Cora de Qurtuba y donde abundan bosques y caza mayor. La población, prácticamente derruida y casi deshabitada, será tomada sin dificultad por las tropas de Fernando III en 1233, tres años antes de la toma de la capital, y denominada desde entonces Montemayor. Una vez conquistada Córdoba, los territorios de Montemayor y el cercano castillo de Dos Hermanas junto al río Carchena pasarán a los dominios de la familia Fernández de Córdoba.

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Aspecto exterior del castillo (Fuente de foto: www.panoramio.com)

Ya a principios del siglo XIV el rey nazarí Muhammad IV lleva a cabo una serie de incursiones en territorio castellano que afectan al Señorío. Martín Alfonso Fernández de Córdoba, tataranieto de Fernán Núñez de Témez y Adelantado Mayor de la Frontera, pide permiso de repoblación al rey Alfonso XI obteniéndolo el año 1340, cuando comienzan las obras de la fortaleza que vemos hoy. El castillo de Montemayor se construye utilizando materiales del Castillo de Dos Hermanas, perteneciente al mismo Señorío, y según algunos testimonios restos de la antigua Ulia. Será testigo posteriormente del conflicto bélico llevado a cabo por Pedro I y Enrique II de Trastámara, permaneciendo fiel a la causa de éste último su señor por entonces D. Alonso Fernández de Montemayor. Ya a mediados del siglo XVIII la Casa de Montemayor entroncará con el Ducado de Frías, perteneciendo a tal el castillo aun hoy en día.

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Torre del Homenaje (Fuente de foto: www.foro-ciudad.com)

La fortaleza se construye en base a una planta pseudo-triangular, adaptada por supuesto al terreno elevado, en cuyos vértices se sitúan las tres torres principales, unidas entre sí por fuertes murallas con paso de ronda superior y conformando al interior diversas estancias y un Patio de Armas de planta cuadrada con aljibe. Destaca la Torre del Homenaje, almenada y rematada en sus vértices con garitones. A media altura anima sus muros de sillarejo con saeteras y ajimeces mudéjares. La Torre de las Palomas muestra características similares, si bien es más baja, y la Torre Mocha es así llamada por la falta de almenas. El castillo se asemeja a un lujoso palacio al interior, como residencia habitual que fue del Señorío, albergando además una rica colección de pintura y mobiliario antiguo. Perdió en cambio, a finales de los ochenta del siglo pasado, uno de los mejores archivos históricos del país, que pasó a engrosar los fondos del Archivo Histórico Nacional pese a haber sido previamente declarado todo el conjunto Bien de Interés Cultural el 25 de junio de 1985 y al rechazo vecinal a tal traslado.

Más información sobre los Castillos cordobeses:

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