A menudo se habla del Califato de Córdoba, especialmente durante el siglo X, como la época de la tolerancia y la convivencia entre culturas. Sin embargo, podría decirse que no fue tal, que hubo una única cultura, la andalusí, compartida por musulmanes, judíos y cristianos, cuyos hábitos y costumbres eran prácticamente los mismos, salvo en lo que se refiere a los preceptos de su fe, y a veces, hasta esa “frontera” se traspasaba.
Uno de los mejores ejemplos, si no el mejor, es la celebración de la Navidad. Por supuesto, los musulmanes no celebraban el hecho religioso del nacimiento de Jesús (pese a que, en cierto modo, no estaría tan alejado de su fe, puesto que Jesús es considerado el penúltimo profeta, siendo Mahoma el último), sino que adoptaron las tradiciones cristianas vinculadas a dicho evento, como la celebración de una gran comida familiar, el intercambio de regalos y la elaboración de “ciudades”, una especie de maquetas de masa que a veces estaban decoradas con figuras. Hay quien afirma, incluso, que éstas serían el precedente u origen del nuestro roscón de reyes. Además, los niños tenían el día libre en la escuela. Es decir, la festividad era compartida por toda la población de al-Ándalus.
Este fenómeno tuvo lugar, al menos, desde el siglo IX y se mantuvo hasta el XV, es decir, hasta la caída del reino de Granada y, curiosamente, lo conocemos por sus principales detractores: los alfaquíes y algunos juristas cuyos textos han llegado hasta nosotros.
Con este pequeño recuerdo a los años del Califato de Córdoba, en Artencordoba nos preparamos para la Navidad, que por supuesto estaremos encantados de compartir con todos vosotros.
Historiadora del arte e Intérprete del Patrimonio







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