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El pasado viernes, 23 de octubre de 2015, el San Rafael del Ayuntamiento de Córdoba regresó a su “casa” a tiempo para celebrar su día, o al menos, el día en que los cordobeses celebramos a nuestro Custodio, el Arcángel San Rafael.

Arcángel San Rafael, obra de Antonio del Castillo, 1652. Fuente: http://www.santoangel.info/custodio-cordoba.htm

 

El cuadro es una obra de Antonio del Castillo. Nacido en Córdoba en 1616, es el principal representante de la pintura barroca en nuestra ciudad. En 1652 recibió el encargo de pintar esta obra para la sala donde se celebran los cabildos municipales.

El lienzo presenta al Arcángel de frente, con una pierna adelantada y las alas semidesplegadas. En su mano derecha sostiene el pez, uno de sus atributos. Hasta aquí, nada que se salga de la iconografía característica, como podemos comprobar en esta obra de Valdés Leal:

San Rafael, convento de Puerta Nueva.

San Rafael, en el retablo del Convento del Carmen de Puerta Nueva -actual facultad de Derecho-.

Sin embargo, su mano derecha reposa sobre una cartela donde se ve el escudo de la ciudad y una inscripción, la del famoso Juramento:

YO TE JURO POR JESU CHRIFTO CRUCIFICADO QUE SOY RAPHAEL ANGEL Á QUIEN TIENE DÍOS PUESTO POR GUARDA DESTA CIUDAD.

Y aquí está la novedad: presenta a San Rafael como Custodio de la ciudad. No es, por tanto, una pintura más. Remite directamente a las apariciones al Padre Roelas, o lo que es lo mismo, a su relación con la ciudad.

Pese a ello, no es la primera representación netamente local. Este honor lo tiene el San Rafael del Puente Romano, realizada solo un año antes que esta, y en la que posiblemente el pintor se inspiró. No obstante, sí podemos decir que es la primera dentro del campo pictórico.

Imagen de San Rafael del Puente Romano, obra de 1651

El lienzo ha estado desde entonces en el Consistorio, pero las alarmas saltaron el pasado mes de julio, cuando la alcaldesa declaró su intención de quitar los símbolos religiosos del Ayuntamiento. Y aunque en ningún momento se habló explícitamente de esta obra, se entendió que, siendo una obra religiosa, este cuadro estaba dentro del plan. Surgieron enseguida encendidas defensas para que se respetase la ubicación original. No obstante, el cuadro finalmente salió el Ayuntamiento, pero para su restauración; los últimos meses los ha pasado bajo los cuidados de Enrique Ortega, restaurador municipal, en el taller que temporalmente está ubicado en el Museo Taurino. Y finalmente, el viernes 23 regresó al Ayuntamiento.

Fuera o no la intención del Consistorio de quitar el cuadro del Ayuntamiento, haya o no tenido algo que ver el movimiento popular, nos alegramos. Además de haber sido restaurada, ha saltado a los diarios y páginas de Facebook, “recuperando” para la ciudad una imagen tan emblemática y acercándola a la gente un poquito más.

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