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Seguro que si propongo que pensemos en tecnología lo primero que se nos viene a la cabeza será ese teléfono de última generación que acaba de lanzar tu marca favorita, o quizás un drone que sobrevuela el cielo por encima de tu cabeza, también el sensor de un coche que avisa para que no lo golpees. Todas estas cosas son tecnología punta, pero no somos los más tecnológicos. Cada época ha tenido sus propias tecnologías, y en ocasiones más sorprendentes de lo que se pueda llegar a pensar.

¿Y si os digo que los robots no son un invento de este siglo? No podemos pensar en un robot como los que tenemos en casa hoy, o los que salen en las películas, pero en al-Ándalus, en los siglos IX, X y XI ya existían.

No tenían electricidad, ni pilas, pero la energía que movía a estos robots, llamados autómatas era otra, la hidráulica. Gracias a norias, bien movidas por la misma fuerza del agua, o bien utilizando bestias que movían los mecanismos, conseguían unos artilugios muy originales y además muy cotizados en la época, ya que su aparición se daba, en la mayoría de ocasiones, entre las familias más ricas de la sociedad.

Los más peculiares eran a menudo juguetes, como por ejemplo una especie de tiovivo en el que se mostraban escenas móviles: pequeños muñequitos reproduciendo seres humanos y animales que recreaban historietas escuetas pero entretenidas. Los niños de familias ricas podían tener en sus habitaciones auténticas escenas de acción como decoración, hechas con autómatas.


Reloj elefante y fuente del pavo real. Fuente: https://www.mmfilesi.com/tcabaret/los-automatas-de-al-jazari/

Los más prácticos se veían en algunos hamman: había autómatas con forma de muñeco que estaban preparados para tenderte una toalla a la salida del baño (siendo funcionales y sustituyendo al “chico de las toallas”). En casas señoriales existían autómatas que mediante mecanismos de engranajes y tuberías, podían incluso verter agua en un recipiente. ¡Imaginad lo impresionados que quedarían los invitados de una cena en la que autómatas te servían un vaso de agua!

 Otros artilugios populares surgieron en forma de reloj: llamados clepsidras o relojes de agua, que marcaban las horas y las fases lunares los 15 primeros días de un mes, y se iban actualizando. Pero, los realmente interesantes para mí, eran los relojes autómatas mecánicos. Mediante engranajes y pesos se reproducían escenas móviles en las que se desarrollaban una historieta a gran escala.

Grandes genios andalusíes como Abbas ibn Firnas, Al-Jazari o Ibn Khalaf Al Muradi fueron pioneros y grandes ingenieros que utilizaron e introdujeron este tipo de tecnología en la sociedad. Pero de ellos hablaremos largo y tendido en otra ocasión.

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