Iglesia de San Agustín Córdoba

La Iglesia de San Agustín está considerada como «Bien de Interés Cultural» desde su declaración como Monumento Histórico Artístico el 19 de enero de 1983, se encuentra ubicada en la plaza homónima el conocido «Compás» de San Agustín, un amplio espacio bastante regular y cuya urbanización data de 1854. En cuanto a sus orígenes como convento, una vez reconquistada la ciudad por Fernando III el Santo, una congregación agustina se asentó en el «Campo de San Julián«, hoy «Campo de la Verdad«, pero debido a las incursiones que venía sufriendo, pidió una ubicación en la ciudad amurallada. Fernando IV le proporcionó agua en 1308, y la comunidad en 1313 solicitó bula a Clemente V para poder instalarse en el lugar ocupado ahora por el Alcázar de los Reyes Cristianos. Finalmente, fue trasladada en 1328 a unos terrenos en la zona suroriental de la antigua collación de Santa Marina, ámbito donde hoy se encuentra el edificio. Por aquel entonces, el convento supuso un gran impulso urbanizador en una collación escasamente poblada tras la reconquista, pues los agustinos poseían numerosas propiedades que vendían o arrendaban. Sus dominios comprendían una extensa superficie en la zona que alcanzaba las calles Dormitorio de San Agustín (la actual Calle Obispo López Criado), Huerto de San Agustín y La Piedra Escrita (hoy Calle Moriscos).

Declaración como Bien de Interés Cultural

La iglesia de San Agustín de Córdoba es Bien de Interés Cultural desde 1983.

Evolución arquitectónica del templo

A partir de este momento, comenzaron las construcciones más antiguas de la iglesia que datan de 1328. El que fuera alcalde mayor de la Córdoba, Fernando Díaz, Señor de Santa Eufemia, y su esposa María García, fundaron la Capilla Mayor, otorgándola en 1335 como lugar de enterramiento propio. Tras esto, la Iglesia de San Agustín siguió transformándose a lo largo del siglo XVI mediante la construcción de numerosas capillas. Pero fue realmente en el siglo XVII cuando el templo sufrió la reforma más importante. Entre las actuaciones más destacadas destaca la reestructuración de la Capilla Mayor, los brazos del crucero, así como toda la construcción de la nave central y coro, el claustro, sacristía, oficinas y dependencias varias.

Decadencia y deterioro

Por desgracia, a esta etapa de esplendor le siguió una de total decadencia, ya que con la invasión francesa de la capital en 1808, ya que las tropas napoleónicas tomaron el edificio convirtiéndolo en cuartel, y la iglesia en cuadra y granero. Se conserva una cartela conmemorativa en el cielo raso de la nave de la Epístola que nos informa de este hecho. Los daños sufridos fueron tremendos, pero habría que esperar al siglo XX para que se pensara en subsanarlos. Además, la comunidad sufrió su exclaustramiento durante la desamortización de Mendizabal, algo que conllevó el lógico deterioro del edificio tras permanecer cerrado durante algún tiempo.

Restauraciones contemporáneas

Habrá que esperar al año 1903, cuando el obispo Pozuelo cedió a la Orden de los Dominicos la propiedad del convento e iglesia y, con ayudas estatales y de varios mecenas particulares, se empezó a restaurar y mantener el edificio y durante un cuarto de siglo hicieron una encomiable labor, en testimonio de la cual el emblema de la orden aparece en varios lugares del templo. Pero durante la Guerra Civil se produjo un incendio que dañó la cabecera y el Retablo Mayor, de mármol, el cual fue reproducido con madera y yeso levemente decorado en los años sesenta del siglo pasado. Sin embargo, un día, en plena celebración de la misa, se cayó un gran angelote de las yeserías de una de las bóvedas, sin causar daños personales, aunque conllevó el cierre del edificio al público por su mal estado de conservación.

Durante los años ochenta y noventa del siglo XX, primero el Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Patrimonio Artístico (años 1981 a 1984), y después la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (años 1989 a 1992) realizaron intervenciones para colaborar al mantenimiento, conservación y restauración de la Iglesia de San Agustín. Ya en el año 2003 el Obispado, la Consejería de Cultura y Cajasur aunaron esfuerzos para conseguir la apertura del edificio. Desde el año 2006-2007 se invirtieron cerca de 3,6 millones de euros, a través del Programa de «Andalucía Barroca», que ha supuesto la recuperación integral del edificio y su patrimonio interior para continuar con su actividad religiosa y su difusión cultural, produciéndose su apertura al público el 9 de octubre de 2009. Para contribuir a ello, se ha renovado la instalación de electricidad, iluminación, fontanería, comunicaciones, megafonía, sistema antirrobo y contra incendios.

La Virgen de las Angustias y la Semana Santa

En marzo del año 2014, durante la Semana Santa, la Hermandad decana de Córdoba, la de Nuestra Señora de las Angustias que se fundó en 1558 en la Iglesia de San Agustín y donde permaneció hasta 1961, devolverá una muestra capital de la imaginería andaluza que permanecía guardada en la Real Iglesia de San Pablo. Se trata de la «Virgen de las Angustias de Juan de Mesa«, con el manto morado que no luce en procesión desde 2008, junto a los Evangelistas, del siglo XVIII, restaurados por Enrique Ortega y los angelitos del siglo XIX, restaurados por Antonio Bernal y a los que se le repusieron los atributos pasionistas.

Altares y Capillas

La Iglesia de San Agustín es una obra planeada con dos grandes fines: el puramente estético y el doctrinal, ya que enseña el camino para la salvación del alma a quien esté dispuesto a aprenderlo. En palabras de Teodomiro Ramírez de Arellano en Paseos por Córdoba, la Iglesia de San Agustín y el programa iconográfico que para ella diseñó Fray Pedro de Góngora, es una maravillosa obra no solo en honor de las artes, sino de nuestra Religión, puesto que la majestad de tanto oro, algo amortiguado por la templada luz que entra por sus bien colocadas ventanas, hace que el alma se extasíe y hasta se crea más cerca de Dios, en aquel hermoso recinto donde la fe se aumenta y las esperanzas parecen realizarse.

Altares y retablos

Muchos fueron los altares que albergaba este templo cordobés, algunos de ellos dedicados a advocaciones de gran arraigo devocional, como el de la Virgen de las Angustias, el de Jesús Nazareno, San José, Santo Tomás, San Isidro o San Nicolás de Tolentino, conservándose sólo el de Santo Tomás de Villanueva, datado en el siglo XVII, que se encuentra en el crucero y destaca por su gran calidad artística. Muchos retablos laterales desaparecieron durante la invasión francesa de 1808, y las pinturas del techo de la nave lateral derecha. Fue entonces cuando se decidió realizar el retablo ubicado en el presbiterio, obra en yeso pintado con imitación a mármol, en el que se hace patente la influencia decimonónica.

La personificación de la Iglesia

Sobre el mismo cancel de entrada se puede observar una mujer sentada que sostiene un libro con la tiara pontificia en un brazo y una cartela en el otro, y a ambos lados de la mujer sendos ángeles sostienen un báculo coronado con una cruz papal y unas llaves. Esta figura es la personificación de la Iglesia: matrona que sostiene las Escrituras, base de la autoridad del Sumo Pontífice. En esta misma zona se encuentra la firma de Fray Pedro de Góngora.

Virtudes y programa iconográfico

Siguiendo la nave central, dispuestas en grupos de cuatro, dos en cada arco y de derecha a izquierda según se entra a la iglesia, representaciones de las Virtudes Cristianas, las tres teologales acompañadas de la Verdad, esperan al visitante con una variedad iconográfica muy detallada, típicamente barroca.

Presbiterio y esculturas

Si bien el Altar Mayor anterior fue destruido en 1936, fue reedificado en madera y escayola siguiendo sus trazas. En uno de los retablos que flanquean el tabernáculo se encuentra una imagen de San Agustín que, dada la coincidencia estilística con algunas obras documentadas, ha sido atribuida por los expertos a la gubia de Juan de Mesa. En los laterales del presbiterio hay estatuas policromadas de los Papas San Silverio y San Gelasio, acompañados por pinturas de los Santos Caballeros como Santiago el Mayor.

El sotacoro y la Inmaculada

De entre todos los elementos pictóricos de la Iglesia de San Agustín, uno de los más espectaculares es sin duda el sotacoro, dedicado íntegramente a la Inmaculada Concepción que ocupa la parte central. En el arranque del sotacoro, junto a la puerta, se encuentra la inscripción en latín El Espíritu Santo vendrá sobre ti. Justo en el lado opuesto se representa un versículo perteneciente al Génesis: Ella te aplastará la cabeza. Ambas inscripciones tratan de destacar la concepción de María por la intervención del Espíritu y la victoria sobre el pecado por antonomasia. Y sobre estas dos notas, desarrolla Cristóbal Vela su magnífica obra.

La bellísima Virgen, que se eleva sobre la luna rodeada de querubines, muestra un rostro adolescente y los párpados bajos en signo de humildad. A sus pies ocho ángeles portan símbolos marianos mientras que alrededor de Ella, en cuadros separados, se disponen los atributos de la Inmaculada en tres grupos: pasajes alegóricos, situados a los lados de la Virgen; cuadros de flores, dos encima y dos debajo de la Inmaculada; y flores diversas.

Pinturas murales y bóvedas

En los pilares de la nave central se dispusieron pinturas representando escenas de la infancia de Jesús. Por su parte, en los costados menores de cada pilar se representan hasta doce profetas con mensajes mesiánicos.

Una representación pictórica del Credo recorre el techo de la nave central. En seis cuadros, pintados al óleo directamente sobre el yeso, se representan los distintos versículos del credo escritos sobre filacterias sostenidas por ángeles. En cada uno de los seis cuadros hay dos apóstoles representados de forma muy sencilla y sin atributos.

En los semicírculos que los lunetos trazan sobre el muro se representan parejas de santas, de distintas épocas y origen, pero todas mártires, que podrían representar una procesión en honor de la Virgen, de forma paralela a la que los profetas trazan en la parte inferior.

En los techos de las naves laterales se representaron originalmente cuadros que relataban los Milagros de San Agustín, en la nave del Evangelio, y de San Nicolás de Tolentino, en la nave de la Epístola, si bien algunos se perdieron. En las bóvedas laterales, en los espacios que dejan los nervios góticos, se representan ocho santos agustinos.

Las pechinas que sustentan la bóveda central incluyen a los Padres de la Iglesia de Occidente. En el interior de la bóveda se pintan los cuatro evangelistas junto con los emblemas de San Agustín: mitra, templo y corazón inflamado. El centro lo ocupa un ángel y toda la bóveda se halla repleta de motivos decorativos. Sobre los arcos que sustentan la bóveda se representa la Asunción de la Virgen y la Ascensión de Cristo.

El edificio

La Iglesia de San Agustín presenta planta rectangular que se divide en tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales, cada una con seis tramos separados por pilares y posee un crucero alineado y cabecera triple ochavada. De toda la estructura sólo se conserva de época medieval la cabecera y el crucero. Posiblemente, la planta primigenia estuvo compuesta por una cabecera con triple ábside poligonal. La cabecera está compuesta por un ábside central y dos laterales, cuya cubierta es de bóveda de crucería gótica con espinazo central, que demuestra la influencia burgalesa y corrobora su cerramiento en el siglo XIV. El perfil más delgado y apuntado de los nervios y de los formaletes, algo que desemboca en unos plementos mucho más cóncavos, detalle muy apreciable en la capilla mayor de cubrición, muy posterior a las laterales, y cuyas claves originales conserva, mientras que los vanos corresponden al tipo Chartres. La iglesia de San Agustín tiene tres naves divididas en seis tramos.

Bóvedas, cabecera y crucero

En cuanto a las bóvedas de las capillas del evangelio y de la epístola, seis son los plementos que alberga, y en el tramo que precede, al igual que en los brazos del crucero, sólo habitan cuatro. La capilla de la epístola presenta un conjunto de rosetones de interesante tracería que aportan mayor originalidad al conjunto. El crucero exhibe bóveda de crucería en los laterales, y en el centro, casi con toda seguridad, existió una bóveda de crucería estrellada. Los pilares empleados en la cabecera y el crucero son acodillados, a lo que habría que añadir la particularidad de ostentar columnas en los ángulos del polígono. Los capiteles, precisamente en este tramo, se encuentran tallados con gran rusticidad y se ornamentan mediante motivos vegetales, con predominio de hojas y aves. Los arcos siguen el tipo apuntado, doblado y achaflanado. La portada principal, a los pies del templo correspondería ya al siglo XV.

Reformas de los siglos XVI y XVII

A finales del siglo XVI se modifica el frente del coro con trazas marcadamente manieristas, de la que descuella una composición de tipo serliano, con hueco circular en el centro y rectángulos en los laterales, detalle muy utilizado por Hernán Ruiz III. También debió construirse la torre con dos cuerpos de campana, de planta rectangular el primero y cuadrada el superior, con doce vanos enmarcados por pilastras toscanas y rematados por pinjantes. Pero fue entre 1617 y 1630, cuando la iglesia medieval sufre una profunda remodelación para adaptarla a la estética del momento, siendo prior de la orden fray Pedro de Córdoba, quien encargó las obras a uno o varios arquitectos vinculados al círculo de la Catedral o al menos, tuvo en cuenta el planteamiento arquitectónico de la Iglesia Mayor.

Los elementos estructurales de la cabecera y de los brazos del crucero se mantuvieron, aunque modificados con pinturas murales que representan ángeles portando instrumentos musicales. En el crucero se mantuvo la cubierta de crucería gótica en los laterales, decorándola con pinturas representativas de figuras de santos y santas de la orden de San Agustín. El espacio central se cubrió con bóveda ovoide dividida en gajos cuyo descanso lo ejerce sobre pechinas ornamentadas con las representaciones de los Padres de la Iglesia. El coro se ubicaba a los pies de la iglesia y en alto, ocupando tres de los últimos tramos y se encuentra apoyado sobre ricas ménsulas que se prolongan a lo largo de la nave central y parte de los brazos del crucero con una rica balconada. El sotocoro destaca por sus yeserías y pinturas, destacando una «Inmaculada» atribuida a Cristóbal Vela. La torre de dos cuerpos alberga doce vanos enmarcados por pilastras toscanas rematadas en pinjantes.

Decoración interior

Las tres naves divididas en seis tramos se mantuvieron, pero los pilares se convirtieron en los actuales rectangulares con rica decoración y pinturas murales, entre las que destacan las que representan a «Los Profetas«, del círculo artístico de Cristóbal y Antonio Vela. La cubierta de la nave central fue cambiada por una bóveda de cañón con lunetos compartimentada por recuadros y decorada con pinturas murales atribuidas a Juan Luis Zambrano. Las figuraciones de la bóveda recrean a los apóstoles junto a frases relacionadas con el credo, mientras que los lunetos acogen diferentes parejas de santas de medio cuerpo perfectamente reconocibles por sus nombres. Los laterales presentan cubiertas de techumbre plana muy decoradas, con yeserías y pinturas murales que representan escenas de la vida de Santo Tomás de Villanueva, en la nave izquierda, mientras que las de la derecha se encuentran casi perdidas.

La fachada principal

Actualmente, la fachada principal se compone de tres portadas y es desarrollada en forma de hastial desmochado. Por encima de estos tres accesos se ubican tres vanos coronados por óculos que recuerdan el lenguaje formal de los Hernán Ruiz. Un vano adintelado cobija un arco carpanel sobre el que se ha trazado otro trilobulado rodeado por un tercero de medio punto. Enmarcan el conjunto columnas corintias sobre las que apoya un entablamento coronado por frontón partido. «San Agustín» preside la hornacina que se descubre justo en el centro de éste y es rematado por un frontón curvo flanqueado por escudos. La fachada se completa con dos puertas adinteladas y rematadas por frontón partido con pinjantes y cartela en el centro con escudo, puertas que comunican con las naves laterales.

Visitar la Iglesia de San Agustín

Si se pregunta qué visitar en Córdoba, una buena opción serían las Iglesias Fernandinas, eligiendo una de nuestras visitas guiadas. De este modo podrá conocerlo todo sobre la Iglesia de San Agustín. Apostar por hacer turismo de calidad es hacerlo por ArtenCórdoba.

Texto: Jesús Pijuán

¿Qué importancia tiene la Iglesia de San Agustín en la historia de Córdoba?+

La Iglesia de San Agustín, declarada Bien de Interés Cultural en 1983, tiene un gran valor histórico, ya que fue uno de los conventos más importantes de la ciudad tras la reconquista, impulsando el desarrollo urbano en la zona y siendo testigo de varios momentos clave de la historia de Córdoba.

¿Qué cambios arquitectónicos sufrió la Iglesia de San Agustín a lo largo de los siglos?+

La Iglesia de San Agustín experimentó varias transformaciones, destacando las reformas más significativas en el siglo XVII, cuando se reestructuraron la Capilla Mayor, el crucero y la nave central. También sufrió un incendio durante la Guerra Civil y restauraciones en el siglo XX para preservar su patrimonio.

¿Qué ocurrió con la Iglesia de San Agustín durante la invasión francesa de 1808?+

Durante la invasión francesa, las tropas napoleónicas tomaron la Iglesia de San Agustín, convirtiéndola en cuartel y transformando el templo en cuadra y granero. Esto causó graves daños al edificio, que no fueron reparados hasta el siglo XX.

¿Qué intervenciones se realizaron en la Iglesia de San Agustín en el siglo XX?+

A lo largo del siglo XX, varias restauraciones fueron realizadas, destacando la intervención del Ministerio de Cultura entre 1981 y 1984 y de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía entre 1989 y 1992, seguidas por una restauración integral en 2006-2007 con una inversión de 3,6 millones de euros.

¿Cuál es la relación de la Iglesia de San Agustín con la Semana Santa de Córdoba?+

La Iglesia de San Agustín fue la sede original de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, fundada en 1558. En 2014, durante la Semana Santa, la hermandad devolvió a la iglesia una de sus principales imágenes, la Virgen de las Angustias, restaurada y exhibida junto a otros elementos de la imaginería andaluza.