Iglesia de San Nicolás de la Villa
Fernando III el Santo fundó dos collaciones bajo la advocación de San Nicolás en nuestra ciudad tras la conquista de la misma, una en la Villa y otra en la Ajerquía. Por desgracia, ésta última no se ha conservado, caso contrario de la que nos ocupa, y de la que tenemos constancia desde 1264, fecha perteneciente a una carta del cabildo de la Catedral que la menciona. Sin embargo, esta carta no alude al edificio propiamente dicho, por lo que tenemos que esperar hasta 1357 para encontrar un documento que certifique expresamente la existencia de la iglesia.
Evolución constructiva de la Iglesia de San Nicolás de la Villa
A mediados del siglo XIV la cabecera de la Iglesia de San Nicolás de la Villa estaba realizada, si bien las naves laterales se erigieron durante el resto de la centuria y, probablemente, los primeros años del siglo XV. Sin embargo, el templo no conserva su configuración inicial, ya que ha sufrido numerosas transformaciones a lo largo del tiempo, caso de la portada diseñada por Hernán Ruiz II hacia el 1555 en el lado norte, año en que se cree que terminaron las obras de la Capilla del Bautismo.
Durante el primer tercio del siglo XVIII se realizó la portada de los pies de la iglesia, pero sólo nos han llegado los anillos del rosetón que la presidía. Poco después, entre 1771 y 1773, se construyó una cripta bajo el templo, que en la actualidad se utiliza como almacén del mismo; curiosamente, en la década de los 70 de la pasada centuria, Fray Ricardo de Córdoba encontró en ella una imagen de la Virgen, de candelero, totalmente olvidada, que fue restaurada y bendecida bajo la advocación de María Santísima de Gracia y Amparo, siendo hoy día la imagen cotitular de la Hermandad de la Sentencia, que recorre las calles de Córdoba en la tarde del Lunes Santo.
Del siglo XVIII son también las falsas bóvedas de arista barrocas y la actual solería, así como el zócalo de mármol o las gradas del Altar Mayor.
La collación y su entorno urbano
Desde un principio, San Nicolás de la Villa fue una collación en la que residieron algunas de las familias de más alta estirpe de la ciudad, entre ellas la de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. Por desgracia, no nos ha llegado ninguna de las casas solariegas que la habitaron, aunque sí varios de sus nombres han quedado reflejados en algunas calles como la del Conde de Gondomar. El crecimiento de la ciudad hacia el oeste ha propiciado que este céntrico barrio aumente su importancia con el paso del tiempo, hasta convertirse en lo que es hoy día, el centro comercial por excelencia de la ciudad.
Puertas históricas y monumentos cercanos
Uno de los accesos más populares del barrio fue la conocida como Puerta Gallegos, puerta por la que supone que entró la hueste gallega que acompañaba al Rey Fernando III el Santo. Pese a no conservarse, ya que fue destruida en 1864, esta zona es conocida aún por su antiguo nombre.
No menos interesante es la Colegiata de San Hipólito, obra promovida por Alfonso XI, uno de los principales impulsores del proceso de castellanización en España, y que guarda sus restos mortales. Del complejo cabe destacar la Iglesia de San Hipólito, que actualmente sigue en pie y mantiene gran parte de su estructura medieval, a excepción de los pies de la nave y la fachada principal, que fue totalmente renovada en el siglo XVIII.
El edificio
La Iglesia de San Nicolás de la Villa presenta una planta de tres naves dispuestas de oeste a este, siendo la central más ancha y alta que las laterales, con una cabecera compuesta por tres capillas rectangulares. Esto supone una diferencia esencial respecto a la tónica general de las Iglesias Fernandinas, donde la cabecera poligonal con contrafuertes al exterior es la nota predominante. Las naves se comunican entre sí por medio de tres grandes arcos apuntados, sustentados por pilares cruciformes con basamentos en mármol de color rojizo. La nave central está cubierta por un espléndido artesonado de madera realizado en 1558, de estructura poligonal y decorado a base de octógonos; por el contrario, las naves laterales están cubiertas por falsas bóvedas de arista góticas, que tapan las techumbres de madera originarias.
Capilla del Bautismo
A los pies de la nave del evangelio se encuentra el acceso que conduce al interior de la torre, así como la Capilla del Bautismo, un pequeño espacio rectangular al que se accede por dos arcos de medio punto. Se piensa que la capilla pudo realizarse entre 1540 y 1555 por mandato de Don Leopoldo de Austria, ya que sus escudos se encuentran en las enjutas de los arcos de ingreso, perteneciendo las trazas a Hernán Ruiz II el Joven y la decoración a Sebastián de Peñarredonda. La nave termina con dos pequeños tramos de bóvedas de crucería gótica, como sucede en la nave de la epístola.
Dependencias y espacios interiores
En la nave de la epístola se encuentran las dependencias de la iglesia, a las que accedemos por una puerta flanqueada por dos columnas dóricas de mármol, que sostienen un frontón triangular partido de bella factura. La portada, de marcado carácter clásico, posee relieves de notable calidad, destacando las representaciones de los Evangelistas o la Anunciación de María. Hablaremos de estas dependencias en el apartado Altares y Capillas destinado a bienes muebles de este magnífico monumento.
Fachadas y portadas
Fachada principal
La fachada principal de la Iglesia de San Nicolás de la Villa no se conserva, puesto que fue derruida en el siglo XVIII para construir el coro y abrir una ventana, que luego pasó a ser rosetón, sin embargo, su tracería también fue reformada. Se piensa que pudo responder al esquema habitual de las iglesias del siglo XIII, flanqueada por contrafuertes y una portada de acceso apuntado con arquivoltas molduradas sobre columnillas.
Portada del lado de la epístola
La portada del lado de la epístola sí mantiene su aspecto medieval, y como podemos apreciar responde al esquema típico de las Iglesias Fernandinas, con la peculiaridad de que se halla protegida por un pórtico del siglo XVI, que tapa los restos del más que probable tejaroz sostenido por modillones de rollos tan tradicional en nuestra ciudad. Se cree que el pórtico pudo ser más amplio en un principio, concretamente ocupando parte de lo que hoy es la antesacristía. De planta casi rectangular, se levanta por medio de arcos de medio punto soportados por columnas de fuste liso con capiteles reutilizados, posiblemente de época califal.
Portada del lado del evangelio
La portada del lado del evangelio no conserva su aspecto medieval, se piensa que pudo ser remodelada tras la realización de las obras en la torre, encargándose de su construcción el arquitecto Hernán Ruiz II el Joven, tras finalizar la Capilla del Bautismo. La portada, de estilo plateresco, se caracteriza por su gran sencillez, en la destaca la hornacina del segundo cuerpo que contiene la imagen del santo titular del templo.
La torre
La torre fue levantada en 1496 según dice la inscripción que se encuentra en la base de la misma: Esta torre fue fecha á costa de esta Eclesia en tiempo del papa sexto Alejandro, é de los muy altos Principes Don Fernando e Doña Isabel en tiempo que Granada fué de ellos tomada siendo Obispo Don Iñigo Manrique. Acabóse a XIII de Maio de MCD é XC é VI años en loor de nuestro Señor Jesu Cristo. Se trata de un ejemplo de gran originalidad en Córdoba, ya que sobre un cuerpo cuadrangular fue levantado un segundo octogonal que, a su vez, fue rematado por un cuerpo de campanas que se añadió en el siglo XVIII.
Altares y Capillas
Nave del Evangelio
Comenzamos nuestro recorrido por la nave del evangelio, concretamente con el Altar de Santa Rita, obra de Jorge Mejía, autor de gran parte de los retablos de la Iglesia de San Nicolás de la Villa. Situado junto a la puerta que da acceso a la torre, este pequeño retablo realizado en madera dorada cuenta con una sola calle y dos cuerpos, donde las columnas salomónicas decoradas con elementos vegetales se presentan como auténticas protagonistas del conjunto.
De similares características es el Altar de San José, que se encuentra en el mismo ábside del evangelio; la única diferencia es que éste lo preside una escultura en madera policromada de San José y en el anterior una de Santa Rita.
Capilla del Bautismo
De especial interés es la Capilla del Bautismo, diseñada por Hernán Ruiz II y ornamentada por Sebastián de Peñarredonda entre los años 1540 y 1555, como ya apuntáramos en el apartado anterior. El espacio cuadrangular está cubierto por una magnífica bóveda en forma de óvalo sobre pechinas, donde los tonos celestes, ocres y dorados en perfecta combinación nos acercan al Mundo Celestial donde se origina la Coronación de la Virgen María.
Las pechinas están decoradas con veneras, y en cada una de ellas se representa a un profeta. En los espacios entre pechinas se desarrollan relieves, de los que cabe destacar un espléndido Bautismo de Cristo.
Ábside del Evangelio
El Ábside del Evangelio está presidido por un magnífico retablo pictórico realizado en madera dorada, obra de Juan Prieto hacia 1713, que sufrió una importante remodelación por parte de Alonso Gómez de Sandoval en 1781. Se trata de un altar de pequeñas dimensiones, de tres calles y dos cuerpos, donde destaca una escultura de San Francisco de Paula, la única talla del retablo, que aparece representado con la vara de ermitaño y la mirada al cielo en actitud de súplica.
Encima se encuentra un San Bartolomé, retratado en el momento de su martirio. A ambos lados hallamos un San José con el Niño y un San Martín, que aparece compartiendo su capa con un mendigo. Todas las pinturas son de mediados del siglo XVIII y pertenecen a Sebastián Martínez, al igual que el Calvario que corona el conjunto.
Altar Mayor
Del Altar Mayor podemos destacar su espléndido retablo, realizado a comienzos del siglo XVIII por Jorge Mejía, que vino a sustituir a uno anterior muy deteriorado por el paso del tiempo. Realizado en madera dorada, se encuentra dividido en tres calles y dos alturas, destacando el empleo de la columna salomónica y ajustándose perfectamente a las dimensiones del ábside.
Preside el conjunto una talla del santo titular del templo, San Nicolás de Bari, que aparece representado con la mitra de obispo y el báculo, mientras que en los laterales destacan las tallas de los arcángeles San Rafael y San Miguel. En el segundo cuerpo, que se estrecha conforme ascendemos hasta la clave de la bóveda, coronando el conjunto, se halla un magnífico Calvario, obra de Manuel Gómez y Góngora hacia 1801.
Ábside de la Epístola
En el Ábside de la Epístola encontramos un retablo de similares características al del Ábside del Evangelio, aunque en este caso no hay esculturas. Se trata del Altar de Ntra. Sra. de Belén. Obra de Jorge Mejía, este retablo realizado en madera dorada y policromada se encuentra decorado por cinco pinturas.
Preside el conjunto Ntra. Sra. de Belén, una Virgen con el Niño que da nombre al altar. Debajo se halla una Adoración de los Reyes Magos y, a ambos lados, la Anunciación de María y la Visitación de María a Santa Isabel. Corona el retablo un Arcángel San Miguel, del que se ha especulado sobre la posible autoría por parte de Acisclo Antonio Palomino.
Nave de la Epístola
En la nave del lado de la epístola destaca el Altar de Ánimas, que acoge las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Juan Martínez Cerrillo hacia 1945, y María Stma. de Gracia y Amparo, talla anónima de candelero del siglo XVII. Ambas pertenecen a la Hermandad de la Sentencia, que procesiona las tardes del Lunes Santo por las calles de nuestra ciudad.
Visitas guiadas y patrimonio
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Texto: J.A.S.C.
Preguntas frecuentes Iglesia de San Nicolás de la Villa
Las collaciones de San Nicolás fueron fundadas por Fernando III 'el Santo' tras la conquista de Córdoba, siendo una de ellas en la Villa y otra en la Ajerquía. La que nos ocupa, en la Villa, se tiene constancia desde 1264.
La Iglesia de San Nicolás de la Villa ha sufrido numerosas transformaciones, como la remodelación de la portada por Hernán Ruiz II en 1555 y la construcción de una cripta en el siglo XVIII. Además, ha experimentado alteraciones en su arquitectura y decoración a lo largo del tiempo.
En la cripta de la Iglesia de San Nicolás de la Villa, Fray Ricardo de Córdoba descubrió en la década de 1970 una imagen de la Virgen de candelero, la cual fue restaurada y bendecida, convirtiéndose en la cotitular de la Hermandad de la Sentencia.
La Puerta Gallegos era uno de los accesos más importantes del barrio de San Nicolás de la Villa. Se cree que por ella entró la hueste gallega que acompañaba al Rey Fernando III 'el Santo'. Aunque fue destruida en 1864, su nombre sigue siendo recordado en la zona.
Uno de los monumentos cercanos es la Colegiata de San Hipólito, construida por Alfonso XI. Es una edificación medieval que conserva gran parte de su estructura, a excepción de los pies de la nave y la fachada principal, que fueron renovados en el siglo XVIII.
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