Iglesia de San Pedro
La Iglesia de San Pedro, nombrada este pasado año 2006 Basílica Menor, fue realizada en la collación que llevaba su nombre, junto a las otras trece reconocidas por el Rey Fernando III el Santo. La iglesia está ubicada en la Plaza de San Pedro, un pequeño ensanche en el que resalta notablemente sobre las demás construcciones colindantes del barrio de la Ajerquía. Próximo a la Plaza de la Corredera y a la Calle de la Feria, dos de las zonas de mayor interés comercial, pronto se convirtió en una zona de gran vitalidad y una de las más activas de la ciudad.
Orígenes y construcción de la iglesia
La iglesia fernandina de San Pedro fue levantado sobre los restos de un templo mozárabe.
El edificio fue levantado sobre los restos de un templo, de época mozárabe, que se piensa albergó los restos de los primeros mártires de nuestra ciudad: Fausto, Januario y Marcial, muertos en época romana. Las primeras obras se desarrollaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XIII, de hecho, tenemos noticias de la fábrica desde de 1264, cuando un clérigo de San Pedro menciona el edificio en sus escritos.
Desde un primer momento la iglesia sufrió numerosas transformaciones, a consecuencia de una mala realización de los cimientos, lo que provocó varios hundimientos de la misma. A mediados del siglo XVI, Hernán Ruiz II rehízo por completo la fachada, dotando a la Iglesia de San Pedro de un aspecto radicalmente distinto al que en un principio poseía. La obra fue financiada por el Obispo Leopoldo de Austria, figura de gran interés, ya que patrocinó numerosas de las obras realizadas en estos momentos para las Iglesias Fernandinas.
Transformaciones posteriores
Con el paso del tiempo, fueron añadiéndose elementos, como la Capilla del Bautismo, del siglo XVII, las bóvedas barrocas que ocultaron las cubiertas mudéjares, del siglo XVIII, o incuso las dependencias parroquiales, realizadas en el siglo XIX. Las últimas intervenciones han ido dirigidas a mostrar una aproximación lo más certera posible al aspecto original del edificio, además de fortalecer sus estructuras, y así poder volver a practicar el culto en ella.
El entorno urbano
La habitual estructura de las ciudades árabes influyó decisivamente en que zonas de Córdoba como ésta tuvieran en la irregularidad de sus calles la nota predominante. Calles como la del Toril o la de la Prensa son buena muestra de este peculiar tipo de urbanismo, muy arraigado en gran parte de nuestra ciudad, en el que ese supuesto desorden no se debe a una construcción anárquica sino a otro tipo de condicionantes como la fácil defensa o la mejor adaptación de este tipo de viviendas a climas calurosos.
A espaldas de la Iglesia de San Pedro se encuentra la Plaza de Aguayos, conocida así por albergar la Casa Señorial de los Aguayos. Su portada de influjo mudéjar fue erigida en el siglo XVI, conviviendo elementos medievales y renacentistas, caso de los medallones que coronan la portada con los escudos de la familia. Actualmente, la casa es sede del Colegio La Sagrada Familia.
El hecho de que podamos apreciar numerosos edificios propiedad de las clases más elevadas era consecuencia del proceso de repoblación, donde los mejores lotes de tierra y los edificios más importantes eran concedidos por la realeza a los nobles que les respaldaron, quienes fueron dándolos en herencia a sus descendientes.
El edificio
La planta de la Iglesia de San Pedro presenta tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales, comunicándose entre sí por medio de arcos apuntados que descansan sobre grandes pilares de sección cuadrangular, con dos columnas y dos pilares adosados en sus frentes, de tradición románica. La nave central está cubierta por un artesonado de madera realizado a par y nudillo con tirantes pareados.
La cabecera y los ábsides
La cabecera presenta un ábside central poligonal que se manifiesta al exterior de idéntica forma, reforzado con contrafuertes. Flanqueando este ábside otros dos, laterales, rectangulares al exterior y semicirculares al interior. Esta solución, de marcado carácter arcaizante, puede apreciarse en otros templos como en la Iglesia de San Pablo. Los arcos de acceso son igualmente apuntados, moldurados mediante la alternancia de escocias y baquetones, mientras que el central está decorado en zig-zag y puntas de diamante.
La cubrición del ábside central, por medio de una bóveda de crucería gótica, se finalizaría ya en el siglo XIV, pues el empleo del espinazo, de influencia burgalesa, se generalizó en nuestra ciudad en estas fechas. Por otro lado, los plementos son más apuntados que en los ábsides laterales, incluso los baquetones de los nervios presentan una mayor delgadez; esto hace de nuevo suponer que la fecha de ejecución fuese posterior.
Portadas laterales
Las portadas laterales de la Iglesia de San Pedro se manifiestan mediante un arco apuntado sobre jambas escalonadas, mostrando así un ligero abocinamiento. En ambos casos se alza sobre ellas un pequeño tejaroz sustentado por modillones de rollos divididos en dos por una cinta lisa.
La fachada principal
Como ya expresamos en el apartado anterior, la fachada no corresponde a la etapa inicial del edificio, pues fue realizada por Hernán Ruiz II el Joven hacia el año 1542. Si bien podemos apreciar elementos muy utilizados por el arquitecto cordobés en muchas de sus obras, como la serliana que en este caso corona la portada, y que podemos distinguir en la Torre-Campanario de la Mezquita-Catedral.
La fachada de la Iglesia de San Pedro está delimitada por dos grandes contrafuertes decorados con pilastras adosadas y diversos elementos geométricos, que la dividen en tres partes, de las que nos interesa la central, donde se encuentra la portada. Una portada configurada en dos cuerpos y tres calles claramente definidas.
Primer cuerpo
En el primer cuerpo, concebido como un arco de triunfo, destacan cuatro columnas de fuste acanalado y capitel corintio sobre zócalo de grandes dimensiones, que sostienen un entablamento corrido decorado con motivos circulares. Dos hornacinas vacías se hallan en los laterales, otorgando todo el protagonismo al vano de acceso, de medio punto, destacando la clave decorada con una ménsula.
Segundo cuerpo
El segundo cuerpo está configurado por una serliana, es decir, un arco de medio punto central, flanqueado por dos elementos adintelados. En la hornacina central destaca una escultura de San Pedro, que aparece portando las llaves del Mundo Terrenal y el Mundo Celestial. Dos columnas de capitel corintio y dos pilastras sustentan un friso corrido decorado con guirnaldas.
La portada es coronada por un gran frontón triangular rematado por grutescos. Sobre él, un excepcional rosetón que es un añadido de la última restauración, en la línea de otros rosetones, de época de la reconquista, como los de las iglesias de Santa Marina o San Miguel.
Espadaña
La Iglesia de San Pedro no posee una Torre-Campanario, en su defecto, en el lado de la epístola, tiene una espadaña de dos cuerpos de campanas, decorada con pilastras lisas y coronada por un frontón triangular.
Como su propio nombre indica, la siguiente sección tiene por objeto comentar los distintos altares y capillas que la Iglesia de San Pedro alberga, así como cuadros, esculturas y otras piezas de valor que merecen ser destacadas.
Capillas y altares
Capilla del Bautismo
En el Nave del Evangelio, ubicada a los pies de la iglesia nos encontramos con la Capilla del Bautismo, fundada por la Cofradía del Santísimo Sacramento en la segunda mitad del siglo XVII. De planta cuadrangular, está cubierta por cúpula sobre pechinas y decorada con yeserías de Francisco y Pedro Ruiz Paniagua. La portada presenta un marcado carácter clasicista, coronada por un frontón triangular. En esta sala fue bautizado el escultor Juan de Mesa, figura fundamental de la imaginería barroca andaluza y española del siglo XVII.
Altar de San José
En al lado de la Epístola destacamos, en primer lugar, el Altar de San José. Una pieza de profundo carácter neoclásico, donde destaca una escultura policromada de San José con el Niño Jesús. Presidiendo el altar un lienzo en muy mal estado de conservación que representa el Martirio de San Bartolomé.
Capilla de los Santos Mártires
De gran valor es, sin duda, la Capilla de los Santos Mártires, que alberga los restos de los tres primeros mártires de nuestra ciudad: Marcial, Fausto y Januario. Los restos ya fueron depositados en el primitivo templo mozárabe, realizándose en el siglo XVIII la capilla para ubicarlos definitivamente. Las obras comenzaron en 1742 siguiendo las trazas de Don Diego de los Reyes, presentando un espacio cuadrangular cubierto por cúpula sobre pechinas.
La portada, flanqueada por dos figuras de arcángeles, que se cree obra de Teodosio Sánchez Cañadas, está conformada por un arco de medio punto rodeado de una frondosa decoración de yeserías. El retablo, obra de Alonso Gómez de Sandoval hacia 1760, fue realizado en madera y posteriormente dorado, caracterizándose por su gran dinamismo y efectismo, adaptándose perfectamente a la disposición del muro; en el centro del mismo, se halla la urna que contiene los restos de los mártires.
Por otro lado, destacar dos lienzos de grandes dimensiones, que se encuentran ubicados en los muros laterales de la capilla; ambos se encuentran enmarcados por frondosas y trabajadas yeserías. El primero de ellos es la Aparición de los cinco caballeros al Padre Roelas, un tema íntimamente ligado a la figura de los Santos Mártires, pues es representado el momento en que se le comunica al Padre Roelas la conveniencia de proporcionarles un lugar de reposo. El segundo es una magnífica Sagrada Cena.
Dependencias anexas y sacristía
La siguiente sala es de menores proporciones que la anterior, aún conserva la bóveda de crucería gótica, cuya clave está decorada con motivos florales. Una ventana cegada recuerda los tiempos en que funcionó como capilla, estando conectada con la Capilla de los Santos Mártires. Una pequeña escalera de metal indica el acceso a la primitiva torre, que no se conserva.
Por un pequeño vano nos adentramos en la Sacristía, obra del arquitecto Juan de Ochoa. Se trata de un espacio de planta rectangular cubierto por dos bóvedas sobre pechinas. Una estancia de gran sobriedad, que no le priva en absoluto de una singular y sosegada belleza.
Ábsides
Ábside de la Epístola
Del Ábside de la Epístola podemos destacar la que posiblemente sea la pintura de más calidad de cuantas alberga la iglesia. Se trata de una representación de San Pedro, obra del pintor sevillano Valdés Leal. San Pedro se nos muestra sentado, mirando al cielo, del que se desprende un haz de luz que le ilumina, a la vez que sostiene con su mano las dos llaves, que representan el Mundo Terrenal y el Mundo Celestial.
Es una obra de juventud, al igual que el San Andrés ubicado en la Iglesia de San Francisco y San Eulogio, sin embargo, el dominio de la composición, los tonos apagados… nos sugieren posteriores etapas del artista.
Ábside del Evangelio
El Ábside del Evangelio alberga las imágenes titulares de la Cofradía de la Misericordia, que realiza estación de penitencia en la tarde noche del Miércoles Santo. El Santísimo Cristo de la Misericordia es una obra anónima del siglo XVI, mientras que Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo es anónima del XVII.
En la sección dedicada a la Semana Santa de Córdoba encontrarán una descripción detallada de ambas imágenes.
El Altar Mayor de la Iglesia de San Pedro
El Altar Mayor de la Iglesia de San Pedro se encuentra ubicado en el ábside central de la cabecera, pudiendo verse desde prácticamente todos los ángulos del edificio. El ábside central es poligonal, y está cubierto por una bóveda de crucería gótica, obligando al autor a ceñirse a la disposición de la arquitectura medieval, como sucede en buena parte de las Iglesias Fernandinas.
El retablo es obra del escultor Félix Morales Negrete, un autor del que conocemos pocos datos, sin embargo, sabemos que el altar fue contratado el año 1732, y que el autor falleció hacia 1740, por lo que la fecha de ejecución rondaría estos años.
De grandes dimensiones, el retablo está realizado en madera posteriormente dorada. Consta de tres cuerpos y tres calles perfectamente diferenciadas, donde las laterales se encuentran en chaflán para adaptarse a la disposición del ábside.
Primer cuerpo
En el primer cuerpo destaca el empleo de la columna salomónica decorada con elementos florales, dividiendo el espacio en tres. Los laterales están ocupados por dos lienzos dedicados a la vida de San Pedro: San Pedro curando al paralítico y San Pedro saliendo de la cárcel. En el centro, un arco trilobulado da cobijo a una escultura de madera policromada de la Virgen con el Niño.
Segundo cuerpo
El segundo cuerpo se desarrolla de forma similar al primero, sin embargo, la columna salomónica da paso al estípite. En el centro encontramos una talla realizada en madera policromada de San Antón o San Antonio el Ermitaño; de pequeño formato, es representado a edad madura y con un cerdo a sus pies, uno de sus atributos más característicos, puesto que es patrono de los animales y los porquerizos entre otros. En el lado izquierdo se halla una escultura del Arcángel San Rafael, presentado de pie, portando la cartela que reza el juramento: Yo te juro por Cristo Crucificado que soy Rafael…, con la otra mano sostiene el pez, su atributo más conocido.
Tercer cuerpo
El tercer y último cuerpo del Altar Mayor es completamente distinto a los anteriores, se ajusta a la cabecera confiriendo una especie de bóveda de cuarto de esfera. Ahora los estípites dan paso a las pilastras, volviendo a dividir el espacio en tres partes. En los laterales ornamentan el espacio dos tondos pictóricos que representan a los Santos Mártires, mientras que, en el centro, preside el retablo una Inmaculada Concepción y, sobre ella, una paloma blanca que simboliza al Espíritu Santo.
Pinturas del ábside central
Los muros laterales del ábside central albergan diferentes lienzos, de los que cabe destacar una Inmaculada Concepción rodeada de ángeles niños; de autor desconocido, se trata de una obra de composición correcta, realizada al gusto de la época. Otro lienzo a destacar es El Nacimiento de Cristo, obra también anónima, que nos presenta una división entre el Mundo Terrenal y el Celestial llevada a cabo mediante un correcto rompimiento de gloria.
Visitas guiadas Iglesia de San Pedro
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Texto: J.A.S.C.
Preguntas frecuentes Iglesia de San Pedro
El nombramiento de la Iglesia de San Pedro como Basílica Menor en 2006 destaca su relevancia histórica y espiritual, reconociendo su importancia dentro de la comunidad católica y su vinculación con la ciudad de Córdoba.
La Iglesia de San Pedro fue construida sobre los restos de un templo mozárabe que, según se cree, albergó los restos de los primeros mártires de Córdoba: Fausto, Januario y Marcial.
La iglesia ha sufrido diversas transformaciones, destacando la reforma de la fachada por Hernán Ruiz II en el siglo XVI, la adición de la Capilla del Bautismo en el siglo XVII y las bóvedas barrocas del siglo XVIII.
El entorno de la iglesia refleja la estructura típica de las ciudades árabes, con calles irregulares como la del Toril o la de la Prensa, que responden a necesidades defensivas y de adaptación al clima caluroso.
Cerca de la iglesia se encuentra la Plaza de Aguayos, donde destaca la Casa Señorial de los Aguayos, un edificio del siglo XVI que combina influencias mudéjares, medievales y renacentistas.
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