Capilla de Santa Teresa y Tesoro
Parte del espacio que hoy ocupa la Capilla de Santa Teresa y Sacristía Mayor de la Mezquita-Catedral, se encontraba tomado por las Capillas de San Martín y San Andrés desde la década de los años 30 del siglo XIV. La Capilla de San Martín fue fundada por los hijos de Don Arias de Castro en Enero de 1330, para que sirviera de enterramiento de su padre, quien fuera importante embajador del Rey Fernando IV. La Capilla de San Andrés, lugar desde el que entonces se accedía a la Sacristía Mayor, fue erigida por el Deán de la Catedral Don Gil Pérez.
Fundación de la Capilla de Santa Teresa
Al concluirse el período de patronato por parte de la familia De Castro sobre la Capilla de San Martín, y unido a que los derechos sobre la Capilla de San Andrés pertenecían al cabildo, el espacio fue cedido al Cardenal Salazar para la realización de su Capilla de Santa Teresa y futuro panteón. El Cardenal, Obispo de Córdoba entre 1686 y 1706, fue un hombre de notable importancia en la vida de nuestra ciudad, de hecho nos han llegado varias obras de su vasto patrocinio, caso del Hospital del Cardenal Salazar, hoy sede de la Facultad de Filosofía y Letras, o la Iglesia de San Pedro de Alcántara.
Arquitectura barroca de la capilla
El encargado de realizar las trazas fue Francisco Hurtado Izquierdo, maestro mayor de la Catedral, comenzándose las obras en 1697. El maestro trazó un espacio octogonal cubierto por cúpula, dividida en ocho plementos, cuyos radios se encuentran decorados con motivos florales. Sobre ésta se desarrolla un amplio tambor que se halla perforado por diversos ventanales, coronados todos ellos por frontones triangulares partidos. El blanco de los paramentos, unido a las finas yeserías barrocas, otorgan a este singular espacio una especial personalidad, confiriendo, a su vez, una mayor heterogeneidad si cabe al conjunto de la antigua Mezquita, hoy Catedral.
Sepulcro del Cardenal Salazar
Nada más penetrar en la capilla, a mano derecha, nos encontramos con el «Sepulcro del Cardenal Salazar«, proyectado también por Hurtado Izquierdo, sin embargo, fue ejecutado entre 1709 y 1710 por los escultores Teodosio Sánchez de Rueda, Domingo Lernico y Juan Prieto. Se piensa que Hurtado Izquierdo pudo haberse inspirado en los modelos realizados por Bernini en Roma, pero no alcanzó la calidad de estos. Empleó el mármol negro para la arquitectura, como el pedestal y el dosel, y el mármol blanco para las esculturas, donde destaca la figura orante del Cardenal.
Retablo y esculturas
Teodosio Sánchez de Rueda talló el Retablo de Santa Teresa que en origen presidía la capilla, no obstante, éste fue sustituido por el actual, de corte neoclásico. Realizado en estuco, se apoya sobre un Sagrario decorado con un relieve de «La Piedad» en bronce de Virgilio Castelli, hecho venir desde Italia a ex profeso. Sobre éste se encuentra una escultura de «Santa Teresa» realizada en madera policromada, obra del granadino José de Mora Expósito hacia 1705. De elegante pose, la Santa recibe al Espíritu Santo en forma de paloma como Doctora de la Iglesia. Las restantes esculturas de la sala son también obra del escultor granadino, caso de San Agustín, San Pedro Nolasco o San Francisco de Asís…
Pinturas de Acisclo Antonio Palomino
Acisclo Antonio Palomino decoró la Capilla de Santa Teresa con tres grandes lienzos que representan tres episodios emblemáticos de la historia religiosa de la ciudad: «La aparición de San Rafael al padre Roelas«, «San Acisclo y Santa Victoria» y «La conquista de Córdoba por Fernando III el Santo«, realizados hacia 1713. Los dos lienzos restantes, ubicados sobre las puertas que dan acceso a la Cripta y el Tesoro, representan a «La Purísima Concepción» y a «La Asunción de María«, ambos encuadrados con exuberantes marcos de Teodosio Sánchez de Rueda.
La Custodia de Arfe
En el centro de la capilla se encuentra la «Custodia» que realizara el orfebre alemán Enrique de Arfe, auténtica joya del Tesoro de la Catedral. Fundida y cincelada en plata entre los años 1514 y 1518, representó una nueva concepción de la orfebrería procesional en nuestro país. Mide 2’62 metros de altura, de los que 40 cm. corresponden a las restauraciones y ampliaciones efectuadas durante los siglos XVI y XVIII, mientras que su anchura gira en torno a los 0’92 metros en su base.
Cripta y Tesoro
Los dos accesos mencionados anteriormente, a izquierda y derecha, nos llevan a la Cripta y el Tesoro respectivamente. La Cripta, concebida para el enterramiento de la familia del Cardenal, fue cubierta por una bóveda decorada con yeserías, y sus paredes cubiertas con lienzos del pintor Juan Pompeyo: «Aparición de la Virgen a San Fernando«, «El martirio de San Zoilo«, «San Eulogio» y «La transverberación de Santa Teresa«. El Tesoro, a excepción de la citada «Custodia» de Arfe, se halla expuesto en dos salas rectangulares, y del que podríamos destacar la «Cruz del Obispo Manrique» o la «Imagen de Nuestra Señora«, obra de Damián de Castro, inspirada en un original en madera de Pedro Duque Cornejo.
Visita a la Capilla de Santa Teresa
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Texto: J.A.S.C.
Preguntas frecuentes Capilla de Santa Teresa y Tesoro
El espacio que hoy ocupa la Capilla de Santa Teresa se ubicaba originalmente en las capillas de San Martín y San Andrés, fundadas en el siglo XIV por familias influyentes como los De Castro y el Deán Don Gil Pérez, y utilizadas como lugares de enterramiento y acceso a la Sacristía Mayor.
La Capilla de Santa Teresa fue fundada por el Cardenal Salazar, obispo de Córdoba entre 1686 y 1706, quien la destinó como su panteón personal. Este destacado mecenas impulsó también obras como el Hospital del Cardenal Salazar y la Iglesia de San Pedro de Alcántara.
Diseñada por Francisco Hurtado Izquierdo, la capilla presenta una planta octogonal con cúpula decorada con motivos florales, ventanales con frontones partidos y yeserías barrocas que resaltan por su color blanco, aportando variedad estilística al conjunto de la Mezquita-Catedral.
Entre sus obras destacan el sepulcro del Cardenal Salazar en mármol blanco y negro, esculturas de José de Mora como Santa Teresa y San Agustín, pinturas de Acisclo Antonio Palomino, y un retablo neoclásico con un relieve de 'La Piedad' de Virgilio Castelli.
La Cripta alberga los enterramientos de la familia del Cardenal y está decorada con pinturas de Juan Pompeyo, mientras que el Tesoro expone piezas como la Custodia de Arfe, la Cruz del Obispo Manrique y una imagen de la Virgen obra de Damián de Castro.
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