La Torre-Campanario
Las primeras noticias que tenemos del uso del alminar construido en época del primer Califa Abderramán III, como Torre-Campanario cristiana datan de 1360, y pertenecen a representaciones gráficas y plásticas, como es el caso de las miniaturas de los libros corales conservados en la Mezquita-Catedral. Sin embargo, la inscripción más antigua que certifica el uso cristiano del alminar la lleva una de las campanas del reloj, que data de 1495, y dice que fue realizada bajo el obispado de Don Iñigo Manrique.
Las primeras noticias que tenemos de la torre campanario como uso cristiano son del siglo XIV.
La gran remodelación de finales del siglo XVI
En el año 1593 el cabildo decide remodelar la Torre-Campanario tras haber sufrido ésta numerosos desperfectos, debido, sobre todo, a una gran tempestad que azotó el 21 de septiembre de 1589 a la ciudad. El estado de la torre era lamentable, encontrándose casi destruido el chapitel ochavado que coronaba entonces la campana del reloj. El proyecto elegido fue el presentado por Hernán Ruiz III, hijo y nieto de los grandes maestros mayores de la Mezquita-Catedral.
Las obras ya habían comenzado en julio de 1593, y tenemos constancia de ello porque el cabildo nombró a un grupo de peritos para que supervisaran el estado de las mismas. El grupo de peritos estaba compuesto por personajes de gran importancia, como el maestro mayor de la Catedral de Sevilla, Asensio de Maeda, su homónimo en nuestra ciudad, Hernán Ruiz, Juan de Ochoa y Juan Coronado. Éstos acordaron que las obras continuaran y se terminaran.
La torre provisional y el nuevo cuerpo de campanas
Durante el transcurso de los trabajos se realizó una torre provisional (algunos hablan de espadaña) sobre la Puerta del Perdón. En ella se colocaron seis campanas, con el objetivo de poder seguir regulando la vida religiosa de la ciudad sin interferir en las obras de la Torre-Campanario. El segundo y parte del primer cuerpo del alminar musulmán fueron arrasados, quedando cegadas todas las ventanas. De esta forma, Hernán Ruiz III envolvió el edificio islámico con un grueso muro y llegó a cubrirlo hasta el cuerpo de campanas.
Un cuerpo de campanas que, en cada uno de sus frentes, presentaba una serliana, o lo que es lo mismo, un arco de medio punto flanqueado por dos vanos adintelados, repitiendo el mismo esquema que realizara años atrás en el pórtico del trascoro catedralicio.
Paralización de las obras y fallecimiento de Hernán Ruiz III
Las grandes inversiones que, a partir de este momento, se centrarán en la terminación del crucero catedralicio, provocarán que varias obras, incluidas las de la torre, se vean paralizadas. De hecho, en 1606 muere Hernán Ruiz III en Arcos de la Frontera, lugar donde había acudido para realizar un puente, por lo que no pudo ver terminada su obra.
La Torre Campanario de la Mezquita Catedral está coronada por un San Rafael.
Finalización de las obras en el siglo XVII
Hasta 1616, año en que Juan Sequero de Matilla se hace cargo de la dirección de las obras, no tenemos constancia de actividad alguna en la torre. El encargo del Obispo Fray Diego de Mardones consistió en terminar lo que no pudo concluir el anterior maestro, el cuerpo del reloj. Todos los estudiosos coinciden en que siguió las trazas de Hernán Ruiz III, es decir, una torre coronada por una linterna bien labrada de ladrillo cubierta con bóveda de media naranja y rematada por bolas.
Un año más tarde, en 1617, las obras habían acabado.
Reparaciones y transformaciones posteriores
Curiosamente, a mediados del siglo XVII, es decir, apenas 30 años después, la Torre-Campanario se encontraba en estado de ruina inminente. De hecho, el propio maestro Sebastián Vidal hizo la siguiente solicitud al cabildo: la torre haçia sentimiento y que el maestro mayor abia dado una petición… dando cuenta de la mucha neçesidad que tenia de reparos….
El cabildo decide entonces afrontar los desperfectos, contratándose a Gaspar de la Peña, quien fuera maestro mayor de las obras de la Corona en aquel momento. Con él se cimentaron y reforzaron los costados Sur y Oeste de la torre y se cerraron las puertas originales del alminar. En el lado Este se optó por una solución diferente para respetar lo más posible la Puerta del Perdón, realizándose un arco de descarga que obligó a modificar el pórtico original.
En 1664 Gaspar de Peña añadió una nueva linterna al cuerpo de campanas, sobre la que se colocó un San Rafael, realizado por los escultores Pedro de la Paz y Bernabé Gómez del Río.
Daños del siglo XVIII y restauración
En 1727 una tormenta hizo verdaderos estragos en la Torre-Campanario, destrozando, entre otros daños, el pedestal del San Rafael. Pocos años después, el famoso terremoto de Lisboa de 1755 sacudió brutalmente el edificio, desplomándose numerosas partes, sobre todo elementos decorativos. El encargado de restaurar la torre fue el francés Baltasar Dreveton, durando las obras ocho años.
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Texto: J.A.S.C.
Preguntas frecuentes La Torre-Campanario
El antiguo alminar construido por Abderramán III comenzó a usarse como Torre-Campanario cristiana a partir del siglo XIV, según evidencias gráficas como las miniaturas de libros corales conservados en la Mezquita-Catedral. La primera inscripción escrita que lo certifica data de 1495.
La remodelación se decidió en 1593 debido a los graves daños causados por una fuerte tempestad en 1589. El cabildo encargó el proyecto a Hernán Ruiz III, quien inició una profunda transformación envolviendo el antiguo alminar islámico en una nueva estructura.
Durante las obras, se construyó una torre provisional sobre la Puerta del Perdón, donde se colocaron seis campanas para continuar regulando la vida religiosa sin interferir en los trabajos de remodelación de la Torre-Campanario.
La torre fue finalizada en 1617 bajo la dirección de Juan Sequero de Matilla, quien siguió los planos originales de Hernán Ruiz III. El cuerpo del reloj y la linterna superior fueron sus principales aportaciones al proyecto.
La Torre-Campanario fue objeto de varias reparaciones en los siglos XVII y XVIII, debido a su mal estado y a desastres naturales como el terremoto de Lisboa en 1755. Intervinieron arquitectos como Gaspar de la Peña y Baltasar Dreveton, y se añadió una nueva linterna coronada por una escultura de San Rafael en 1664.
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