Las primeras noticias de la existencia de la Iglesia de San Miguel datan de 1249, aunque esto no significa que el actual edificio se encontrara en obras, puesto que pudo aprovecharse una antigua mezquita de barrio en primer término, como sucediera
en otras collaciones de la ciudad tras su reconquista, caso de San Lorenzo o Santiago. La Iglesia formaba parte de la collación del mismo nombre que creara Fernando III el Santo en 1241, ejerciendo de núcleo religioso y administrativo de la misma. El templo fue construido muy cerca de la Puerta de Osario, el acceso Norte de la ciudad desde época musulmana, situada a pocos metros del eje Norte-Sur que atravesaba la Madina.
Desde el punto de vista urbanístico, el templo se halla en un lugar muy importante, puesto que se encuentra a escasos metros del antiguo foro romano, centro administrativo y religioso de la ciudad cuando ésta era Colonia Patricia de Roma. Próximamente, dedicaremos al Foro un lugar destacado en la sección “La Córdoba Romana”, que desarrollará el urbanismo y los edificios más singulares que han legado hasta nosotros.
Con el paso del tiempo, y como sucede en otras iglesias de la época, el edificio ha sufrido varios añadidos y transformaciones. Las más importantes fueron las llevadas
a cabo a lo largo del siglo XVIII, centuria en la que la cubrición se realizó a base de bóvedas barrocas acordes con el gusto de la época. En estos mismos años se construyó la actual torre, erigida aprovechando los restos de un antiguo alminar perteneciente a una mezquita de barrio. En la segunda mitad del siglo XVIII se modificó el ábside del lado del evangelio pasando a ser Capilla del Sagrario. En la década de los años 60 la iglesia sufrió un severo proceso de restauración, encaminado a devolverle, en la medida de las posibilidades, su estado originario, sacando a relucir las bóvedas de crucería góticas o los artesonados de madera mudéjar que hoy día podemos contemplar.
Desde un principio San Miguel ha sido un barrio residencial, dando cobijo a muchas de las familias nobles de Córdoba, si bien debió albergar en época musulmana un notable número de residentes que, a buen seguro, abandonarían la ciudad tras la llegada de los cristianos en dirección al Reino de Granada o al Norte
de África. La vocación comercial actual la ha ido adquiriendo con el paso del tiempo. Se trata de una zona céntrica, situada junto a la Plaza de las Tendillas, las calles Ronda de los Tejares y Cruz Conde, varios de los lugares más transitados de la ciudad.
Parte de la Plaza de Colón perteneció a la collación de San Miguel, esa parte incluía el edificio que hoy es sede de la Diputación Provincial de Córdoba, y que anteriormente fue un convento mercedario realizado a mediados del siglo XVIII. Nada queda en esta plaza que recuerde a lo que fuera en época medieval, o incluso en el siglo XVIII, cuando los espectáculos taurinos eran frecuentes, como el celebrado en el año 1759 para conmemorar la coronación del Monarca Carlos III.
Texto: J.A.S.C.