Iglesia de San Pablo

La actual Iglesia de San Pablo fue fundada por Fernando III el Santo como Convento de San Pablo el Real en la Collación de San Andrés, una zona muy despoblada en tiempos de la Reconquista, por lo que el convento actuó como núcleo repoblador junto a la iglesia que da nombre a la collación. Situado cerca de la muralla que unía los barrios de la Ajerquía y la Villa, y en conexión con una de las principales vías de la ciudad, la Vía Augusta, el convento ocupaba una zona privilegiada en Córdoba.

La extensión del complejo era bastante vasta, actualmente reducida a la iglesia, que a principios del siglo XX se encontraba en estado de ruina, y gracias a la labor del P. Pueyo ha llegado hasta nosotros. Una copia del privilegio fundacional de San Pablo, otorgado en el año 1241, nos ha permitido conocer numerosos datos de la época fundacional, como que el convento fue beneficiado con multitud de donaciones, limosnas, privilegios y, sobre todo, los padres dominicos que lo ocuparon desde un principio, disfrutaron de la protección real durante varios siglos. Los religiosos contaron con un gran número de posesiones, reflejo de éstas son las casas que vendían o arrendaban para tiendas, un colegio o un beaterio.

La advocación del templo es debida a que el día de la toma de la ciudad por parte de los ejércitos cristianos se realizó, precisamente, durante la festividad de San Pablo y San Pedro, por lo que es notable el carácter simbólico de la iglesia.

Reformas y transformaciones históricas

Intervenciones del siglo XVI

Como sucede en otros casos en nuestra ciudad, son numerosas las reformas y transformaciones que ha sufrido la Iglesia de San Pablo a lo largo de los años. Para conocer la primera de ellas hay que remontarse al siglo XVI, momento en el que maestros de la talla de Hernán Ruiz III o Juan de Ochoa trabajaron en el convento, destacando la labor del segundo, quien realizara la fachada de los pies de la iglesia o el claustro del convento, del que apenas se conservan algunas arcadas situadas en el patio de acceso de la actual Delegación Provincial de Cultura (entre otras áreas) de la Junta de Andalucía.

Actuaciones del siglo XVII

Durante el siglo XVII el edificio apenas sufre cambios significantes, si bien Alonso Gómez de Montoro solicitó un lugar de enterramiento, y en 1663 se unen a la iglesia las capillas medievales de Ánimas y San José, teniendo como resultado una pequeña capilla bajo la advocación de Las Angustias.

El impulso constructivo del siglo XVIII

Si el siglo XVII significó una etapa de tranquilidad en las obras de la Iglesia de San Pablo, la centuria del setecientos supuso todo lo contrario. La portada del compás fue realizada hacia 1706 por Bartolomé de Rojas y Andrés de Pino Ascanio, siguiendo un esquema de «portada retablo». En estos momentos también se construye el Camarín de la Capilla del Rosario, considerado el mejor conjunto de mármoles de Alonso Gómez de Sandoval. En la década de los sesenta se realiza la portada que da a la Calle San Pablo, en la que destaca un relieve alusivo a la Virgen del Rosario, esculpida por Juan Navarro León.

Restauraciones contemporáneas

Durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX se realizó una profunda restauración a la Iglesia de San Pablo, dirigida por Adolfo Castiñeyra y Mateo Inurria, en la que destacó la reestructuración de la Capilla del Cristo de la Expiración. Al limpiar los muros de la capilla, los restauradores se encontraron tres arcos polilobulados de arista muerta, así como celosías con motivos de lacería o alfices. Todo ello dio pie a redecorar la capilla al gusto neomudéjar, imitando las yeserías de la Capilla Real de la Mezquita-Catedral.

El Edificio

La Iglesia de San Pablo está realizada a base de sillares dispuestos a soga y tizón, incluso, en ocasiones, varios tizones. Las naves presentan un esquema bastante alargado respecto a las iglesias realizadas en estos momentos, siendo la central más ancha y alta que las laterales. Las tres naves se comunican entre sí por medio de cuatro grandes arcos, respondiendo los dos primeros tramos a un esquema distinto que los dos siguientes. Los dos primeros presentan el trazado típico de las Iglesias Fernandinas cordobesas, es decir, arcos soportados por pilares cruciformes con columnas y pilastras adosadas a estos, en cambio, los arcos de los dos tramos siguientes están sustentados por grandes pilares rectangulares, con columnas adosadas en sus lados menores. Sobre las citadas arcadas se desarrolla una segunda hilera de arcos de medio punto, en este caso cegados, soportados, en los dos últimos tramos, por columnillas de fuste liso adosadas al muro. Estas dos arcadas son las encargadas de contrarrestar los empujes provocados por la techumbre de madera, de par y nudillo, que cubre la nave central, realizada en el año 1536.

Cabecera y ábsides

La cabecera de la Iglesia de San Pablo está compuesta por tres ábsides, el central es poligonal manifestándose al exterior de igual forma, reforzada con hasta cuatro contrafuertes que sostienen los empujes de la misma. Los ábsides laterales son rectos al exterior y en hemiciclo al interior, un esquema que se repite en la Iglesia de San Pedro y es del tipo más antiguo de la ciudad. Los tres espacios se encuentran cubiertos por bóvedas de crucería gótica sobre ménsulas y clave resaltada, además de la bóveda de cuarto de esfera que cierra los laterales.

Elementos singulares

Uno de los rasgos más interesantes de este templo es la gran cantidad de particularidades que posee, caso de las basas de tipo ático romano en forma de concha con garras, las columnas y capiteles de diversa procedencia en el ábside central o los mencionados pilares rectangulares de la nave central.

Portadas del templo

Portada del lado del evangelio

La portada del lado del evangelio se encuentra a los pies de la iglesia, el motivo es que, en 1409, Doña Leonor López de Córdoba mandó hacer su capilla en el lugar donde estaba el acceso, por lo que fue trasladado al lugar donde se encuentra hoy. La portada responde al esquema habitual en Córdoba, compuesto por un arco abocinado de medio punto con arquivoltas molduradas, pero posee un rasgo que la diferencia de las demás, y es que el tejaroz está realizado en madera y no en piedra.

Portada principal

La portada principal de la Iglesia de San Pablo es obra del arquitecto Juan de Ochoa, figura de gran importancia en la Córdoba del quinientos. De sencillos trazos, Ochoa nos legó una bella muestra del gusto imperante en la época, procedente de Italia. El primer cuerpo está dividido en tres calles, en la central se encuentra el vano de acceso, de medio punto con clave decorada, todo ello envuelto en un sencillo almohadillado. En las calles laterales se alzan dos pilastras de capitel jónico a cada lado, entre las que se desarrollan dos vanos ciegos, el primero adintelado y el segundo de medio punto conformando una hornacina. Sobre las pilastras se desarrollan un friso liso y un frontón triangular partidos, que dan paso a un espacio rectangular decorado con molduras. El segundo cuerpo está compuesto por una hornacina central que alberga una estatua de «Santo Domingo«, flanqueados por una especie de pilastras cajeadas que sostienen el frontón triangular que corona la portada. Sobre éste un amplio rosetón de época actual. Todo ello flanqueado por contrafuertes de la primera etapa del edificio.

Acceso al compás

La portada que da acceso al compás fue realizada a principios del siglo XVIII por Andrés del Pino Ascanio y Bartolomé de Rojas. Dos columnas salomónicas con capitel corintio se alzan sobre elevados plintos, y flanquean el vano de medio punto que sirve de acceso. Una escultura de «San Pablo» en una hornacina preside el conjunto.

Altares y Capillas

Son numerosos los documentos que atestiguan, desde fechas tempranas, la existencia de enterramientos y capillas privadas en la Iglesia de San Pablo. En la Capilla Mayor fueron enterrados los Sotomayor, pero al no poder mantener tan privilegiado y costoso lugar levantaron otra capilla, que actualmente se conoce por Capilla de Ánimas. En el ábside del evangelio, hoy Capilla de las Angustias, fueron enterrados los Argote, señores de Cabriñana; por otro lado, los Angulo poseían la Capilla de Santo Domingo, que se piensa pudo albergar el ábside de la epístola. Un documento sitúa a partir de 1484 la Capilla de los Hoces, pero tampoco se conoce su ubicación exacta, si bien se cree que pudiera ocupar el espacio que hoy ostenta la Capilla de la Expiración. A los pies de la nave del evangelio se encontraba la Capilla de San Jacinto, que perteneció a los Mesa y Figueroa, como atestiguan en la actualidad los escudos del arco de acceso. Fundada en 1446, pocos años después, en 1483, se realizaron obras en la capilla «que ha de deshacer e tornarse en otra forma que hoy está«.

Capilla de Nuestra Señora del Rosario

La primera capilla que nos ocupa fue mandada a construir en 1409 por Doña Leonor López de Córdoba, en memoria de su padre, Martín López, que fue ajusticiado por apoyar a Pedro I en sus enfrentamientos con su hermano bastardo Don Enrique, quien a la postre sería el Rey Enrique II de Castilla. Los dominicos le concedieron a Doña Leonor el espacio donde se encontraba la puerta del evangelio, y le otorgaron el privilegio de colocar la puerta donde ella quisiese, eligiendo el lugar actual, es decir, a los pies de la iglesia.

A la capilla, que desde el siglo XVIII es la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, se accede mediante un arco ligeramente apuntado y peraltado, que descansa sobre hileras de columnillas de fuste liso, cuyos capiteles se mezclan con el friso corrido decorado con motivos vegetales. El arco está enmarcado por un sobrio alfiz, y sobre éste uno de los rosetones que proporcionan luz a la estancia.

Espacio interior y cubierta

Ya dentro nos encontramos con un espacio de planta octogonal, que cubrió Pedro López a finales del siglo XV con una espectacular bóveda estrellada de nervios rectos. Destaca la imagen de «Nuestra Señora del Rosario«, del siglo XVIII, momento en que se realizó la reestructuración de la capilla, construyéndose también el Camarín, estancia que sirve para alojar a la imagen titular.

El Camarín

El Camarín presenta un estilo totalmente distinto, acorde al gusto del siglo XVIII. De planta circular, se encargan de sostener la bóveda semiesférica parejas de columnas sobre grandes plintos. Encima de las columnas se aprecian esculturas de ángeles que sostienen símbolos cristianos y, entre los nervios de la bóveda, destacan tondos con vidrieras que representan diversos santos.

Capilla de San José

A mitad de la nave del evangelio se encuentra la Capilla de San José, instaurada a principios del siglo XV por Doña Inés Martínez de Pontevedra, mecenas que fue de varias obras en la iglesia. Al interior se accede por un sobrio arco apuntado, donde nos encontramos un espacio de planta cuadrada, cubierto por una cúpula de ocho paños por medio de trompas con semibóvedas de arista, un tipo de cubrición muy usado en el mudéjar sevillano.

El retablo, que se ajusta perfectamente a la disposición de dos de las semibóvedas, fue ejecutado a comienzos del siglo XVIII por Jorge Mexia. Realizado en madera dorada está compuesto por tres calles y dos cuerpos, donde destaca el empleo del estípite y la columna salomónica. En la hornacina central se encuentra la imagen del titular de la capilla, «San José«, que es representado junto al Niño Jesús, portando la rama de lirio, su atributo más característico.

Unida a la anterior se encuentra la Capilla de Ánimas, quedando a escasos metros del ábside del evangelio. Fundada en los últimos años del siglo XIV para ubicar a la familia Sotomayor, que no disponía del capital suficiente para mantenerse en la Capilla Mayor, por lo que se trasladó aquí. De planta cuadrada presenta una cubierta muy similar a la anterior. Al fondo se halla la imagen que da nombre a la capilla, el «Cristo de Ánimas«, un Cristo Crucificado de bella factura y sencillos trazos realizado a comienzos del siglo XVII. También podemos destacar un retablo realizado en madera dorada, atribuido a Alonso Gómez de Sandoval, que está fechado a mediados del siglo XVIII, y en el que destacan imágenes de los arcángeles «San Rafael» y «San Miguel«.

Capilla de Nuestra Señora de las Angustias

El ábside del evangelio acoge en la actualidad a la Capilla de Nuestra Señora de las Angustias, titular de la Cofradía de las Angustias, que recorre las calles de Córdoba la madrugada del Jueves al Viernes Santo. Este sublime grupo escultórico es la última composición del excepcional imaginero cordobés Juan de Mesa, quien la donó a su ciudad como última voluntad antes de morir. En la sección de Semana Santa encontrará una descripción detallada de la obra.

Altar Mayor

Del Altar Mayor podemos destacar un pequeño sagrario realizado en mármol, decorado con relieves dispuestos en arcadas de medio punto, que sirve de apoyo a las imágenes de «San Pablo«, «San Alfonso» y una «Virgen con Niño» sentada en el trono.

Ábside de la Epístola

El Ábside de la Epístola es exactamente igual al ubicado en el lado del evangelio, solo que está decorado con una tabla que representa a «San Antonio María Claret» en actitud de bendecir. Una puerta da acceso a las dependencias de la iglesia, que en la actualidad están ocupadas por los Misioneros Hijos del Corazón de María, y que, antiguamente, era la Capilla Capítulo.

Capilla Capítulo

La Capilla Capítulo es la construcción más antigua de toda la Iglesia de San Pablo, ya que hay que remontarse a época almohade para conocer sus orígenes, momento en el que se cree fue concebida como estancia de un palacio. Los dominicos vieron la posibilidad de aprovechar el espacio en el momento de realizar el templo cristiano, que sirvió desde un principio para numerosos fines, tales como capilla funeraria, sacristía… Se trata de un habitáculo rectangular dividido en tres partes, donde destaca el gran arco apuntado con alfiz sustentado por amplios modillones que separa el primer espacio del segundo, además del arco de herradura que separa el segundo del tercero, que se sostiene sobre pares de columnas con capiteles de origen almohade. De gran interés es la bóveda de nervios entrecruzados de tipo hispano-musulmán, que pasa de planta cuadrada a octogonal por medio de trompas con forma de medio cañón. De los lados del octógono se levantan ocho nervios que se cruzan en paralelo dos a dos en diagonal, dejando libre el espacio central, donde nace la linterna, apoyada sobre un segundo octógono.

Capilla de la Expiración

La Capilla de la Expiración se encuentra a los pies de la nave de la epístola, y debe su nombre a que alberga las imágenes titulares de la Cofradía de la Expiración, que procesiona en la tarde-noche del Viernes Santo. En frente se encuentra el «Santísimo Cristo de la Expiración«, obra anónima de fines del siglo XVII, junto a él se encuentra «María Santísima del Silencio«, también anónima del siglo XVII y, en el costado izquierdo, «Nuestra Señora del Rosario«, obra actual del afamado imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte. Como ya mencionamos en apartados anteriores, en la restauración realizada en los últimos años del siglo XIX y principios del XX, Adolfo Castiñeyra y Mateo Inurria reestructuraron casi por completo la capilla, ateniéndose a unos restos consistentes en arcos polilobulados y celosías de épocas pasadas. La capilla fue redecorada al gusto neomudéjar, a imitación de las yeserías de la Capilla Real de la Mezquita-Catedral. Sin duda, nos encontremos ante una polémica restauración que ha dado mucho que hablar en el panorama artístico cordobés.

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Texto: J.A.S.C.

Preguntas frecuentes Iglesia de San Pablo

¿Quién fundó el Convento de San Pablo el Real?+

El Convento de San Pablo el Real fue fundado por Fernando III el Santo en la Collación de San Andrés durante la Reconquista, con el objetivo de repoblar la zona y dar impulso a la iglesia local.

¿Qué importancia tiene la fecha de fundación del Convento de San Pablo el Real?+

La fecha de fundación del convento, en 1241, coincide con la festividad de San Pablo y San Pedro, lo que le otorga un carácter simbólico relacionado con la toma de la ciudad por los ejércitos cristianos.

¿Qué reformas se realizaron en el Convento de San Pablo el Real en el siglo XVI?+

En el siglo XVI, destacaron las reformas de maestros como Hernán Ruiz III y Juan de Ochoa, quienes trabajaron en la fachada de la iglesia y el claustro del convento, aunque parte de este último se ha perdido.

¿Qué ocurrió en el Convento de San Pablo el Real durante el siglo XVII?+

En el siglo XVII, el convento experimentó pocos cambios significativos, aunque se unieron las capillas medievales de Ánimas y San José a la iglesia, creando una pequeña capilla dedicada a Las Angustias.

¿Cómo fue la restauración de la iglesia en los siglos XIX y XX?+

A finales del siglo XIX y principios del XX, se realizó una profunda restauración dirigida por Adolfo Castiñeyra y Mateo Inurria, destacando la reestructuración de la Capilla del Cristo de la Expiración, que se redecoró al estilo neomudéjar.