Nuestro Padre Jesús de las Penas data de 1953 y es obra del escultor cordobés Juan Martínez Cerrillo, el mismo que lo restauró en el año 1981. Se trata de una imagen
de vestir, de tez oscura y mirada baja que manifiesta cansancio y abandono. Pese a ser de vestir, tiene trabajado gran parte del torso, puesto que es presentado con una túnica blanca remangada casi a la altura de la cintura. Su rostro se caracteriza por la mirada perdida, sumisa, y labios entreabiertos, con varios brotes de sangre producida por las púas clavadas de la corona de espinas, en marcado contraste con su sereno semblante.
El momento representado es el inmediatamente posterior a la sentencia, en que Jesús es despojado de sus vestiduras y se dispone a coger la Cruz. La escena es completada con dos esclavos, dos romanos y un miembro del sanedrín, todos ellos realizados por el cordobés Antonio Bernal Redondo. La imagen del Señor encabeza el cortejo, tras de sí, y flanqueándolo, un esclavo y un romano, tras
ellos, el otro esclavo que, arrodillado, hace el gesto de coger la Cruz a la vez que mira al sanedrita y señala al Señor, como pidiéndole permiso para cargar la Cruz en los hombros de Jesús. Termina el cortejo con otro romano que, al igual que el anterior, es representado con coraza, faldellín corto y cascos con suntuosos plumajes blancos.
La imagen de María Santísima de la Esperanza es también obra del cordobés Juan Martínez Cerrillo, de hecho, muchos opinan que se trata de su obra cumbre, realizada en 1946. Popularmente, Nuestra Señora de la Esperanza es conocida como “La Gitana”, debido a los rasgos tan marcados que presenta la Imagen. Su rostro redondeado, cejas gruesas y nariz ligeramente achatada, provocan que haya un mayor acercamiento entre la imagen y sus fieles.
Texto: J.A.S.C.