La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto es una obra anónima, y se piensa que data del siglo XVII, siendo, por entonces, objeto de culto en la tristemente desaparecida Parroquia de San Nicolás y San Eulogio del popular barrio de
Texto: J.A.S.C.
la Axerquía.
La escena representa el momento en que, tras la Última Cena, Jesús se dirige al Huerto de Getsemaní, al pié del Monte de los Olivos, acompañado de los apóstoles Pedro, Santiago y Juan. Cuando se encontraba a solas, cayó rostro en tierra, y suplicó de este modo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya». Entonces, se le apareció un Ángel venido del cielo que le confortó, y sumido en agonía, insistió más en su oración.
La imagen de Nuestro Señor está concebida de rodillas, a la vez que gira levemente la cabeza en dirección a donde se encuentra el Ángel. Sus cabellos son tratados como si un fuerte viento los arrastrase, quedando así despejada su frente. Las manos están realizadas con gran suavidad y realismo, al igual que los pies, de los
que pueden apreciarse hasta el mínimo detalle anatómico.
Son numerosas las especulaciones acerca de la autoría de la obra, si bien hoy parece que la teoría más celebrada es la que la sitúa en el círculo de Pedro de Mena como apuntara Don Alberto Villar.
La escena es completada con la figura de un Ángel, la primera talla fue sustituida por otra a fines de los años cuarenta, esta imagen es de tamaño natural y realizada en escayola por Camacho, que se inspiró en el Ángel que hiciera Francisco Salzillo en el siglo XVIII para la Hermandad de la Oración en el Huerto de la Semana Santa Murciana. Esta figura estuvo procesionando hasta 1.982, momento en el que la cofradía encargó otra talla a Miguel Arjona. Tallado en madera de pino de Flandes y policromado, siguiendo la tradición de los imagineros andaluces del siglo XVIII. Hoy procesiona un ángel realizado en 2004 por el imaginero sevillano José Antonio Navarro Arteaga.
En el siglo XIX, cuando se traslada la cofradía de Jesús en el Huerto a la Iglesia de
San Francisco y San Eulogio, se incorpora a la hermandad la imagen del Señor Amarrado a la Columna, que recibía culto en la Iglesia Conventual de los Padres Franciscanos. Al igual que en el caso anterior se ha especulado a cerca de la autoría de esta imagen, si bien sólo se tiene claro su origen granadino.
La escena representa el momento en que Jesús es amarrado a la columna para imprimirle unos azotes como castigo, de hecho, antiguamente, la imagen procesionaba acompañada de dos sayones y un romano. De ahí que la talla refleje la crudeza de las heridas producidas por los latigazos de los romanos, sin embargo, el dolor no ha conseguido ensombrecer la ternura del rostro del Señor.
Jesús es representado apoyado en un columna, con las manos cruzadas y alzando su mirada al cielo. Es un Cristo delgado pero con cierta musculatura, donde pueden apreciarse detalles como venas o huesos en articulaciones y tórax.
Señor Amarrado a la Columna realizó su última estación de penitencia en 1.962. Con motivo del Vía-Crucis de la Agrupación de Cofradías, el 15 de febrero de 1.997, la imagen del Amarrado volvió a salir a las calles de nuestra ciudad.
A fines de 1.974 se acuerda reemplazar la antigua talla de María Santísima de los Siete Dolores Gloriosos por una nueva imagen y se decide cambiar la advocación por la María Santísima de la Candelaria, nombre muy vinculado al barrio de San Francisco y de gran tradición entre los vecinos. La obra es encargada a Don Antonio Rubio ese mismo año.
La imagen es de rostro ovalado y sus ojos son castaños. La boca pequeña, entreabierta, confiriendo mayor dramatismo. Las manos se muestran abiertas, con los dedos levemente flexionados hacia dentro.