Los titulares de la Hermandad de la Misericordia de Córdoba: Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo

Los Titulares

        La Imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia es una obra anónima del sigloSantísimo Cristo de la Misericordia XVI, del Renacimiento avanzado.
        Se trata de un Cristo Crucificado, unido al madero por tres clavos, que muestra un perfil muy estilizado y una cintura significativamente estrecha, además de ser una imagen de gran simetría. La cabeza, levemente inclinada a la derecha, deja caer su poblada melena hasta la altura del pecho. Sus ojos, entreabiertos al igual que su boca, muestran la brutalidad de la escena. Sus ropajes se reducen a un movido paño de pureza anudado en su lado izquierdo.
        La cruz es arbórea, cubierta en sus extremos por cartelas doradas, y en lo más alto, el Titulum.
        En 1939 la imagen fue restaurada por el escultor Rafael Díaz Peno, quién modificó sustancialmente la talla original, sustituyéndole la antigua corona de espinas, despoblando la barba en gran medida y policromando el paño de pureza. En 1983 Rafael Rivera realizó una nueva restauración, pero en este caso respetó por completo el aspecto de la talla.

        La Imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, al igual que en el caso anterior, se trata de una obra de autor desconocido datada en el siglo XVII.Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo
        Fue en el año 1950 cuando la hermandad decidió hacerse cargo de la Dolorosa existente en la propia Parroquia de San Pedro, imagen que, curiosamente, había sido Titular de la Cofradía de los Dolores del Hospital de San Jacinto. Es en este momento, en el que la imagen cambia de advocación, pasando a denominarse Nuestra Sra. de las Lágrimas en su Desamparo.
        Nada más ser integrada en la Hermandad, la talla fue sometida a un profundo proceso de restauración, en el que se descubrió que no se trataba de una escultura realizada en madera policromada, sino que era de terracota.
        Se trata de una imagen de candelero, estando tallados (moldeados) únicamente manos y rostro. De rostro ovalado, tez pálida y mirada baja, se desprenden de sus amplios seis lágrimas que resbalan por sus mejillas. Su boca, entreabierta, denota sufrimiento contenido, al igual que el ceño fruncido.

Texto: J.A.S.C.