La imagen de Nuestro Padre Jesús de La Pasión es una obra anónima del siglo XVII que, por sus características, ha hecho pensar a los estudiosos que pudiera pertenecer a la Escuela Sevillana. Ya antes de la fundación de la Hermandad, el Señor
de Pasión gozaba de gran devoción por parte de los vecinos del barrio del Alcázar Viejo, en su mayoría trabajadores de los huertos colindantes al barrio, de ahí que se le conociera entonces bajo el sobrenombre de “Cristo de los Hortelanos”.
La imagen del Nazareno de San Basilio es presentada de pie, en actitud itinerante, sosteniendo el madero sobre su hombro izquierdo. Inclina su cuerpo hacia delante, a la vez que gira levemente la cabeza hacia la Cruz. De tez morena, su rostro, de mirada baja, da muestras de dolor contenido, producido por el cansancio de la Cruz y los castigos sufridos. La corona, compuesta de varias ramas, hace que las gotas de sangre se deslicen por su frente.
La Cruz con la que actualmente procesiona es obra de Luís Álvarez Duarte, una cruz arbórea que sustituye a otra, del siglo XVII, de sección cuadrangular con motivos vegetales y cantoneras flameadas en talla dorada, que aún se encuentra en la Iglesia
y, en ocasiones, es utilizada para cultos o, como es el caso de este año, la porte el Señor en el Vía Crucis. Hasta hace pocos años, el Señor procesionaba con una túnica morada con bordados en oro fino, sin embargo, la Hermandad optó porque lo hiciese con una túnica lisa, también morada, pero sin ornamentación alguna.
La imagen de María Santísima del Amor es, al igual que en el caso anterior, una obra anónima del siglo XVII, pero en este caso está atribuida a la Escuela Granadina. Se ha especulado con la posibilidad de que esta bellísima dolorosa pudiera ser la Virgen de los Dolores, catalogada muchos años atrás en el templo basilio. Sólo contaba con el busto, siendo éste dotado con posterioridad de candelero. Ha sufrido numerosas restauraciones debido a su mal estado de conservación, como la realizada por el cordobés Juan Martínez Cerrillo hacia 1946, la emprendida por Miguel Ángel Arjona en el año 1982, o las últimas comandadas por
Antonio Bernal en 2001 y 2006.
Su rostro está dotado de una gran dulzura, de ahí que cueste entender su antigua advocación de Los Dolores, sin embargo, encaja perfectamente en la actual. De tez pálida y enrojecidos pómulos, donde destacan sus hermosísimos ojos abiertos, rebosantes de Amor hacia su hijo, y que, a su vez, delatan el dolor que padece en su interior.
Acompaña el Miércoles Santo a María Santísima del Amor un San Juan Evangelista, antiguamente conocido como San Juan de la Palma, también obra anónima del siglo XVII. Ha sufrido numerosas restauraciones, destacando la realizada en 2001 por Antonio Bernal, quien le imprimió bigote y barba. San Juan presenta un rostro de facciones equilibradas, que junto a su expresión serena, determinan un semblante tierno y de amor filial hacia la Madre de Dios.
Texto: J.A.S.C.