El Santísimo Cristo de las Penas es una de las imágenes más importantes y de mayor valor artístico e histórico de nuestra Semana Santa. Se trata de una talla
anónima del siglo XIII (período gótico), por lo que es considerada como la más antigua que procesiona en la actualidad. Sin embargo, hay historiadores que sitúan su realización a comienzos del siglo XV, añadiendo que presenta numerosas transformaciones para adaptarla al gusto imperante en la segunda mitad de la XVI centuria.
En cuanto a la composición, se trata de un Cristo crucificado, muerto en la Cruz. Un Cristo de gran simetría, la cual es perturbada levemente con un suave giro de cabeza hacia su derecha. Los rasgos anatómicos son lineales y muy poco marcados, con una clara tendencia hacia la belleza idealizada, es decir, el autor no se acoge al modelo natural para la realización de esta obra. El rostro, marcado por la corona de espinas, que a su vez está formada por dos ramas, presenta
unos pómulos muy marcados, la nariz alargada y una barba muy poblada. Desde luego, la presencia de esta imagen por la calles de Córdoba durante el
Domingo de Ramos, rompe radicalmente con la hegemonía del barroco en cuanto al actual gusto cofrade, debido, sin duda, al marcado carácter naturalista del mismo.
En la actualidad, el Santísimo Cristo de las Penas dispone de dos cruces, la más moderna fue realizada en 1994 para ser utilizada el Domingo de Ramos; la más antigua, obra del escultor Ricardo Castillo Gutiérrez, fue realizada en el año 1954, y es utilizada el resto del año. Hasta los años ochenta, lució sobre su cabeza potencias de alpaca dorada y, algunos años procesionó llevando un sudario de damasco rojo que cubría al original que lleva tallado. La imagen fue restaurada en 1.984 por el imaginero sevillano Francisco Peláez
del Espino, quien fue respetuoso con la imagen, manteniendo su estética.
Completando el misterio hallamos una Dolorosa, Nuestra Señora Madre de los Desamparados, y una talla que representa a San Juan Evangelista, ambas obras del escultor sevillano Antonio Eslava Rubio. La Imagen de la Virgen fue adquirida por la Hermandad en 1973 y, tras sufrir daños debido a un incendio, tuvo que ser restaurada en 1979 por Juan Ventura, el cual se vio obligado a efectuar importantes transformaciones. De rostro maduro, pálido, mirada alta, observa cómo el cuerpo inerte de su hijo se halla clavado en el madero. La imagen de de San Juan Evangelista fue realizada en 1.978 y restaurada por Juan Ventura en el año 1.980 y, al igual que la Virgen, es una talla de vestir. San Juan es
representado joven y con abundante cabello, gira la cabeza hacia la derecha, mirando, apenado, como sufre la Madre de Nuestro Señor.
María Santísima de la Concepción es la más reciente de las imágenes que procesionan en esta Hermandad el Domingo de Ramos. La obra fue encargada por Manuel Jiménez García, el cual la donó a la cofradía en 1987, y es obra del imaginero Juan Ventura Rodríguez. Se trata de una imagen de vestir realizada en madera de cedro excepto las manos, hechas en madera de caoba. El rostro denota un profundo sentimiento de dolor, el cual se ve reflejado en sus llorosos ojos, el entrecejo plegado y los labios temblorosos. En definitiva, una imagen muy celebrada en nuestra ciudad y de gran belleza, que demuestra el buen estado actual de nuestra imaginería.
Texto: J.A.S.C.