Los Patios Cordobeses: su historia

Historia

        Para poder responder a la cuestión del origen de los patios, que no son pocas las personas que se la formulan al visitarlos, debemos retroceder en el tiempo, hacia lasLos patios cordobeses están decorados con gran variedad de plantas y flores lejanas civilizaciones asentadas en la antigüedad, como pueden ser las culturas babilónica, egipcia, griega o romana.  Entonces las casas ya se disponían, como es el caso que nos ocupa, en torno a un patio central, donde se desarrollaba la actividad familiar. Varias de estas civilizaciones trajeron a occidente su cultura, lenguaje... y, por supuesto su arquitectura. De esta forma llegó a Córdoba, como a muchos otros rincones de la Península Ibérica esta forma de construcción.
        El patio cordobés proviene de los patios de las casas romanas, o lo que es lo mismo, la casaEl pozo es un elemento característico del patio cordobés típicamente mediterránea, de exterior sencillo, y sin escalones (al menos no muchos), a la que se accedía desde un patio, con solería de mármol y fuente central. Los árabes mantuvieron esta tipología, aunque les añaden los “riat” (arriates) con flores y agua, que provenían del pozo o de la fuente. Y en la Edad Media continúa siendo el patio uno de los elementos más importantes en todas las construcciones, incluso en las religiosas.
        Pero lo que hoy conocemos como Casa de vecinos tiene su origen, ya en la edad moderna, en la necesidad de aumentar, debido a la enorme demanda, el número de viviendas que se produjo con la emigración que hubo del campo hacia la ciudad. Estas viviendas debían ser, en primer término, asequibles, por lo que se creó un tipo de construcciónAún conservamos ejemplos de antiguas casas de vecinos parecido a las antiguas posadas. Muchas de estas casas eran antiguas casas de la aristocracia, que se modificaban levantando escaleras para acceder a la planta de arriba y haciendo habitaciones para todos los vecinos.
        El patio popular cordobés, como lo conocemos en la actualidad, está formado por una discreta entrada en zaguán que da acceso al patio, donde se sitúan los lugares comunes de la casa: lavaderos, cocinas y aseos, y que da acceso a las viviendas de los vecinos. Las paredes del patio suelen estar encaladas y llenas de macetas con geranios, jazmines, nardos, rosas, gitanillas y clavelMuchas cocinas conservan su estado originales, que le imprimen un colorido y aroma singulares. Además, suele destacar la presencia del típico pozo, en el centro o a un lado del patio, y la escalera que da acceso a las habitaciones superiores. En algunos casos incluso podemos encontrar naranjos o limoneros.
        El Ayuntamiento de Córdoba inauguró en el año 1918 el “Festival de los Patios Cordobeses” que ahora nos ocupa, aunque siempre se ha especulado con que fuera creado hacia 1933, ya que fue en esta fecha cuando comenzaron a popularizarse. Los concursos pararon durante la Guerra Civil, pero en la década de los años 50 volvieron a realizarse gracias, sobre todoPrimer cartel anunciador del concurso de los patios cordobeses, al impulso del alcalde Don Antonio Cruz Conde, restaurándose, incluso, algunas de las casas afectadas durante el período bélico. Además, en el último tercio del siglo XX se ha dado un nuevo impulso al festival con la creación de la “Asociación de Amigos de los Patios Cordobeses”, cuya finalidad es la de evitar que se pierda la tradición, ya que se ha ido produciendo el despoblamiento y un gradual envejecimiento de la población en el casco antiguo. Cierto es que la gran mayoría de los patios están situados en los barrios más antiguos de la ciudad: San Agustín, Santa Marina, San Lorenzo, Judería y San Basilio.
        Por último, no nos gustaría terminar sin citar el gran esfuerzo y la notable inversión que supone para los vecinos de estos barrios, quienes dedican mucho tiempo al cuidado de sus patios para que, al llegar el mes de Mayo, los visitantes y turistas puedan disfrutarlos en su máximo esplendor.

Texto: P.R.M.