En la desaparecida Ermita de San Juan de Letrán se hallaba una imagen de Cristo bajo la advocación de Humildad y Paciencia, que aparecía sentado en una piedra, en actitud orante, como tantas otras imágenes de la misma advocación. Ante la
imposibilidad de adquirir en propiedad la imagen del Señor, que era la idea inicial, la Hermandad encarga en 1942 al imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia.
El Cristo de la Ermita de San Juan de Letrán representaba el momento en que Jesús, sentado, rogaba al Padre por quienes lo iban a ejecutar, mientras esperaba el momento de la Crucifixión. Sin embargo, Cerrillo decide representarlo de pie, con la túnica medio caída, aludiendo más bien al Expolio.
La imagen del Señor es presentada, como decimos, de pie, con el brazo derecho adelantado y el izquierdo ligeramente atrás, en actitud de despojarse de sus vestiduras. Gira levemente la cabeza a su derecha, mirando al suelo con sus enrojecidos ojos, producto del cansancio y el dolor contenido. De tez morena, presenta una barba no muy detallada, con corona de espinas de hasta cuatro ramas que producen un continuo goteo de sangre por el cuello y rostro. Suele vestir una túnica de tisú con bordados de oro fino.
El resto de imágenes que componen el misterio son obras del escultor Antonio Bernal Redondo, concluidas en el año 1997. Encabezando el cortejo se encuentra la
imagen del Señor, tras él un sanedrita que le proporciona un poco de vino mezclado con hiel, a la vez que un romano trata de despojarle de sus vestiduras. En un segundo término, semidesnudos, están los dos ladrones que van a ser crucificados junto a Jesús, tras ellos, un romano montado a caballo manda a un sayón alzar la Cruz para que comience la crucifixión.
Fue Nuestra Señora de la Paz y Esperanza la primera dolorosa que Juan Martínez Cerrillo realizara para nuestra ciudad, hacia 1939. Se trata de una imagen de candelero, teniendo talladas manos y rostro. Un rostro de estilo muy personal, lejos de los cánones tradicionales. Dentro de un contenido dramatismo, hace muestras de gran ternura y belleza. De tez pálida y fino rostro, grandes ojos y mirada baja, encorva levemente el entrecejo en gesto de dolor por su hijo, que se encuentra cerca de morir en la Cruz.
Texto: J.A.S.C.