Palacio Museo de los Marqueses de Viana, Córdoba

Introducción al Palacio de Viana

El edificio que alberga actualmente al Palacio-Museo de los Marqueses de Viana se encuentra enclavado en el seno del popular barrio de Santa Marina, denominación Portada Palacio de Viana se le atribuye a Juan de Ochoaque ya recibía en el siglo XIII, cuando Fernando III el Santo mandó construir la Iglesia que dio nombre a esta collación.

La casa matriz, que data del siglo XIV, ha sufrido numerosas intervenciones hasta nuestros días, destacando la acaecida en el siglo XVII, que le confirió, en gran medida, su estado actual. Ya en el siglo XX, entre 1953 y 1963, el edificio fue reacondicionado para su nueva función de museo, siendo las obras dirigidas por el arquitecto cordobés Carlos Sáenz de Santamaría.

La superficie del conjunto es superior a 6.500 metros cuadrados, perteneciendo casi 4.000 metros cuadrados a patios, jardines y zonas abiertas. La planta dibuja un polígono irregular, resultado de la continua incorporación de casas que hanLa Calle "Rejas de Don Gome" delimita el Palacio en su flanco Sur ido ampliando la construcción original. De ahí que no haya una ostentosa fachada que refleje la nobleza de sus moradores, sólo la portada en ángulo de la Plaza de Don Gome es fiel reflejo de la grandeza de los Marqueses de Viana.

No sabemos a ciencia cierta quien es el autor de la citada portada, generalmente atribuida a Juan de Ochoa, si bien se han querido ver ciertas influencias de Francisco del Castillo en el diseño, o la mano del propio Hernán Ruiz II. Consta de un primer cuerpo adintelado, con casetones, sobre el que se levanta una cornisa partida por el balcón del segundo cuerpo, el cual está enmarcado por dos esculturas anexas a la fachada de carácter mitológico. El complejo está coronado, sobre el balcón, por el escudo de la familia de los Saavedra, con cimera y corona de marqués, dentro de los collares de las órdenes de Carlos III y el toisón de oro.

El recorrido interior es muy interesante. No debe entenderse el espacio sóloSalón de Tobías como un museo, que lo es, sino como una casa, realizada en base a las necesidades de los que la habitaron. Hemos planteado la visita tal y como hoy día el palacio se presenta al público, comenzando con los espacios abiertos, es decir, los patios y el jardín. Posteriormente, analizamos las estancias de la planta baja, donde destaca el Salón de Tobías, adornado con unos excelentes frescos referentes a la vida de este personaje bíblico. A continuación, subimos por la Escalera Principal, de hermosa factura, al piso noble, que por sus dimensiones se ha dividido en dos zonas, oriental y occidental. El mobiliario más rico y lujoso se encuentra en estas estancias, donde el exotismo del Dormitorio Negro contrasta con el lujo del Salón Rojo o la tosquedad de la Cocina Campera.

Texto: J.A.S.C.