Plaza de Capuchinos y el Cristo de los Faroles
La Plaza de Capuchinos se llamó así desde principios del siglo XVII, cuando se fundó el primitivo convento de frailes franciscanos. De planta rectangular, prácticamente cerrada, domina por completo el blanco de la cal impregnada en sus lisas paredes. El afamado arquitecto Rafael de la Hoz dijo una vez de ella, en referencia a su sobriedad y elegancia, que «jamás en arquitectura se había hecho tanto con menos«.
Conjunto monumental de la Plaza de Capuchinos
En la Plaza de Capuchinos nos encontramos el convento de Capuchinos, la iglesia de los Dolores y el Cristo de los Faroles.
Dos accesos posee la Plaza de Capuchinos, a este y oeste, desde la Cuesta del Bailío o desde la Plaza de las Doblas. Si nos adentramos en ella por la Cuesta del Bailío nuestra vista se dirigirá al imponente Cristo de los Faroles que preside la plaza; en cambio, si lo hacemos desde la vecina Plaza de las Doblas, la blanca fachada de la iglesia del Convento de los Capuchinos dominará por completo la perspectiva.
El Convento de los Capuchinos
Fray Félix de Granada compró en 1629 al Marqués Almunia una casa de la Puerta del Corbacho, con el fin de erigir el Convento de Frailes Capuchinos en su lugar. Las obras estaban acabadas en el año 1633, construyéndose la iglesia unos años más tarde. La iglesia presentaba una planta de una sola nave con crucero cubierto por una cúpula sustentada sobre pechinas.
La fachada albergaba entonces tres arcos de medio punto, quedando en la actualidad sólo el arco central, sobre el que se encuentra una hornacina con una bella imagen de San Francisco, flanqueada por dos pequeños y estrechos vanos rectangulares. Remata el conjunto un gran frontón triangular del mismo ancho que la fachada, perforado en su centro por un pequeño óculo.
Los frailes sufrieron varios procesos de desamortización, como el decretado por el gobierno de José Bonaparte en 1810 o el protagonizado por el General Riesgo en 1821. Más tarde, con la desamortización de Mendizábal de 1835 se vendió y derribó el convento, quedando la iglesia en posesión de la Mitra. Durante estos años fueron incautados numerosos bienes, entre los que cabe destacar una Sagrada Familia de José de Ribera, El Espagnoletto.
La Iglesia de los Dolores y el Hospital
El primitivo Hospital de San Juan y San Jacinto fue fundado en el año 1596 por Fray Pedro del Castillo, en un enclave cercano a la Iglesia de San Juan de los Caballeros, hoy Iglesia de las Esclavas del Corazón de Jesús. El hospital permaneció allí hasta 1717, año en que el Padre Posadas lo trasladó a la plaza que nos ocupa, frente al citado Convento de Capuchinos.
La Plaza de Capuchinos presenta dos accesos a iglesia y hospital. La portada de la iglesia es adintelada y se encuentra enmarcada por un frontón triangular partido, en el que se halla una hornacina con una imagen de la Virgen de los Dolores.
La portada del hospital, que también conduce a los pies de la iglesia, presenta un esquema similar, aunque el frontón es curvo y la imagen representada en la hornacina es la de San Jacinto, santo titular del hospital. Bajo ella se encuentra el escudo del Obispo Marcelino Siuri, patrocinador de las obras.
La Iglesia de los Dolores presenta una planta de una sola nave, cubierta por bóveda de cañón y cúpula sobre pechinas en el crucero. Destaca un excepcional camarín de corte neoclásico situado en la cabecera, que alberga la imagen de la Virgen de los Dolores, conocida popularmente como la Señora de Córdoba, tallada por el imaginero Juan Prieto hacia el año 1719.
Uno de los altares del lado del evangelio se encuentra presidido por el Santísimo Cristo de la Clemencia, cotitular de la Cofradía de los Dolores, realizado por el escultor sevillano Amadeo Ruiz Olmos en 1939.
El Cristo de los Faroles
El Cristo de los Faroles se ha convertido en un icono de la ciudad de Córdoba.
La Plaza de Capuchinos está presidida por el famoso Cristo de los Faroles, obra del cantero Juan Navarro, cuya verdadera advocación es la de Cristo de los Desagravios y Misericordias, como reza una lápida empotrada en uno de los muros del convento:
Todos los fieles que rezaren devotamente un credo delante de esta sagrada ymagen del Ssmo. Christo de los Desagravios y Misericordias, ganan trescientos sesenta días de indulgencia concedidos por diferentes prelados. Año de 1794.
Esculpido en piedra, este majestuoso crucificado es alumbrado en la noche por ocho elegantes faroles, que otorgan al enclave un gran misticismo.
Escribió Carlos Clementson:
Y el tiempo se ha quedado inerte y blanco,
detenido en el centro de una plaza
donde un Cristo de luna entre fanales
agoniza sin tregua año tras año.
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Texto: J.A.S.C.
Preguntas frecuentes Plaza de Capuchinos y el Cristo de los Faroles
La Plaza de Capuchinos recibe su nombre desde principios del siglo XVII, cuando se fundó el primitivo convento de frailes franciscanos, conocido como el Convento de Capuchinos.
En la Plaza de Capuchinos destacan el imponente Cristo de los Faroles, que preside la plaza, y la blanca fachada de la iglesia del Convento de Capuchinos, que domina la perspectiva desde la Plaza de las Doblas.
El Convento de los Capuchinos fue fundado en 1629 por Fray Félix de Granada, quien compró un terreno para erigir el convento. Su iglesia fue construida unos años después y presenta una fachada con un gran frontón triangular, aunque el convento fue derribado tras varias desamortizaciones en el siglo XIX.
El Cristo de los Faroles es una obra de gran relevancia en Córdoba, esculpida por Juan Navarro y conocida por su advocación original como Cristo de los Desagravios y Misericordias. Se ilumina por ocho faroles que le confieren un gran misticismo, convirtiéndose en un ícono de la ciudad.
La Iglesia de los Dolores destaca por su planta de una sola nave y un camarín neoclásico que alberga la imagen de la Virgen de los Dolores, conocida como la Señora de Córdoba. Además, se pueden ver el Santísimo Cristo de la Clemencia y otros elementos artísticos de gran valor.
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