El Postigo de la Leche
En el costado occidental de la Mezquita-Catedral, lindando a escasos metros con el muro Norte del Patio de los Naranjos, nos encontramos con el Postigo de la Leche. Un postigo del que desconocemos casi por completo su aspecto original, si bien nos ha llegado en gran medida la estructura realizada por Hernán Ruiz I el Viejo, cuando éste la remodelara en tiempos del Obispo Don Juan Daza, allá por el año 1505-1510.
Descripción arquitectónica
Atendiendo a su estructura y decoración, nos hallamos ante una construcción formada por dos cuerpos. El primero de ellos se encuentra presidido por un estrecho vano adintelado decorado, en su parte superior, a base de molduras formando una especie de arco conopial enmarcado en alfiz, todo ello coronado en su centro por un sencillo florón. Más arriba se repite el mismo esquema de arco conopial sobre finas molduras, pero en este caso desemboca en una elegante cornisa, decorada con figuras zoomórficas y antropomórficas, dando paso al segundo cuerpo. El conjunto es rematado con un arco de medio punto de anchura algo mayor a la del pórtico de acceso, ornamentado en su interior por molduras curvas jugado con lo cóncavo y lo convexo.
Tradiciones y teorías históricas
Son numerosas las teorías y referencias que los historiadores y estudiosos del monumento han efectuado sobre éste antiguo Postigo de la Leche. Se cuenta que en tiempos de la Córdoba más empobrecida, las mujeres que no podían hacerse cargo de sus hijos recién nacidos venían a dejarlos en las gradas del postigo, con la esperanza de que alguna persona allegada al Cabildo de la Mezquita-Catedral, y por lo tanto con posibilidades económicas, se interesara por ellos. Es conocida, y dicho sea de paso poco creíble, la historia de que una noche, una piara de cerdos pasó por las inmediaciones del lugar, éstos se abalanzaron sobre los niños matando a muchos de ellos. El hecho conmocionó a la ciudad, llegando hasta el punto de que el Deán Don Juan Fernández de Córdoba erigió la Casa de los Expósitos para este fin.
Por otro lado, existe la teoría de que el Postigo de la Leche recibe su nombre porque, en su interior, solían las madres lactantes resguardarse del mal tiempo, a la espera de poder ser contratadas para la Casa Cuna.
Visita al Postigo de la Leche
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Texto: J.A.S.C.
Preguntas frecuentes El Postigo de la Leche
El Postigo de la Leche se sitúa en el costado occidental de la Mezquita-Catedral de Córdoba, muy cerca del muro norte del Patio de los Naranjos.
Aunque se desconoce su aspecto original, la estructura actual se debe en gran parte a la remodelación realizada por Hernán Ruiz I 'el Viejo' entre 1505 y 1510, bajo el encargo del Obispo Don Juan Daza.
El Postigo presenta dos cuerpos decorativos con arcos conopiales enmarcados en alfiz, florones, figuras zoomórficas y antropomórficas, y un remate superior con arco de medio punto adornado con molduras curvas.
Una teoría sostiene que el nombre proviene de que madres lactantes se resguardaban allí del mal tiempo, esperando ser contratadas por la Casa Cuna para amamantar a niños abandonados.
Existe una historia poco creíble según la cual una piara de cerdos mató a varios niños abandonados en el postigo, lo que motivó al Deán Don Juan Fernández de Córdoba a fundar la Casa de los Expósitos.
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