El Jardín del Palacio de Viana

En 1814, Don Diego Rafael Cabrera y Fernández de Mesa, séptimo marqués de Villaseca y conde de Villanueva de Cárdenas, llegó a un acuerdo con los condes de Torres Cabrera para incorporar unos terrenos aledaños al palacio, a cambio de un cortijo propiedad suya. Estos terrenos casi duplicaban la extensión de la casa, incorporando espacios como los actuales patios de la Alberca, del Pozo, de los Jardineros, de la Capilla, de la Cancela y el que nos ocupa, el Jardín.

El marqués gozaba de una holgada posición económica y consideró que necesitaba más espacio en la casa. Justificaba la operación de esta forma: «para mayor comodidad y mejor habitación de su crecida familia, y por carecer las referidas sus casas de jardín, y de todos los demás apartados y piezas necesarias…«.

Diseño y características del Jardín

De planta cuadrangular y diseño barroco, el jardín es el espacio abierto que consta de mayores dimensiones en todo el Palacio de Viana, contando con más de 1.200 metros cuadrados. El trazado corresponde a la modalidad de crucero, es decir, presenta dos ejes longitudinales que se cortan en cruz, lugar donde se alza una fuente. El esquema se repite en cada uno de los cuatro cuadrados resultantes, reflejando dieciséis cuadrados de plantación en total, rodeados todos ellos por setos de boj.

Vegetación y entorno arquitectónico

En el interior de cada uno de los cuadrados de plantación encontramos especies como rosales, palmeras o una centenaria encina, cuya altura supera con creces a las edificaciones palaciegas. Dos de los paramentos, decorados con cítricos, corresponden a muros de cerramiento, el restante es el que comunica con el palacio, y está decorado con rosales trepadores que encajan con la arquitectura del mismo. Esta se manifiesta al exterior por medio de dos plantas en una zona, y por medio de dos plantas más una entreplanta en otra, presentando balcones y ventanas al patio.

Elementos arqueológicos y experiencia de visita

Al igual que en los demás patios descritos, persiste la presencia de elementos arqueológicos, como basas, columnas, ánforas o cántaros que, unidos al frescor y aromas producidos por su vegetación, hacen de este espacio un perfecto lugar para pasear y disfrutar de la paz y la tranquilidad que nos proporciona.

Si se pregunta qué visitar en Córdoba, una buena opción sería el Palacio de Viana, eligiendo una de nuestras visitas guiadas. De este modo podrá conocerlo todo sobre el Jardín. Apostar por hacer turismo de calidad es hacerlo por ArtenCórdoba.

🌸 Calendario de floración

Calendario de floración de las principales especies que habitan el Jardín.

Especie Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.
Cítricos
Encina
Magnolio bravío
Adelfa
Granado
Rosal
Senecio petasite
Lirio

Texto: J.A.S.C.

Preguntas frecuentes El Jardín del Palacio de Viana

¿Cómo se originó el Jardín del Palacio de Viana?+

El Jardín se originó en 1814, cuando el marqués de Villaseca intercambió un cortijo por unos terrenos colindantes al Palacio, con el fin de ampliar la vivienda y dotarla de un espacio ajardinado para mayor comodidad de su numerosa familia.

¿Qué diseño presenta el Jardín del Palacio de Viana?+

El Jardín tiene un diseño barroco de planta cuadrangular y estilo de crucero, con dos ejes que se cruzan en el centro donde se ubica una fuente. Está dividido en dieciséis cuadros de plantación bordeados por setos de boj.

¿Qué especies vegetales se pueden encontrar en el Jardín?+

En el Jardín se pueden ver rosales, palmeras, cítricos y una encina centenaria, entre otras especies. Estas plantas están distribuidas en cuadros de plantación que aportan color, aroma y frescor al entorno.

¿Qué elementos arquitectónicos y arqueológicos enriquecen el Jardín?+

El Jardín cuenta con muros decorados con cítricos y rosales trepadores, balcones y ventanas que se abren al espacio ajardinado. Además, incluye piezas arqueológicas como columnas, ánforas y cántaros que acentúan su valor histórico.

¿Qué hace especial la visita al Jardín del Palacio de Viana?+

El Jardín ofrece una experiencia sensorial gracias a su vegetación, sus aromas y elementos patrimoniales, convirtiéndose en un espacio ideal para pasear, relajarse y conectar con la historia de Córdoba.